¿DEBE LA MUJER CRISTIANA USAR PANTALONES?

Por: John Hopkins

¿POR QUÉ LAS MUJERES CRISTIANAS NO PUEDEN USAR PANTALÓN?

¿CÓMO DEBE VESTIR UNA MUJER CRISTIANA?

Hace 20 años esta pregunta seria innecesaria, ya que las Iglesia Pentecostales (incluyendo las Asambleas de Dios y la Iglesia de Dios), en su mayoría, predicaban en contra de que la mujer usara pantalones o pantalonetas (shorts).

Pero, ahora es común ver a las hermanas de algunas iglesias, luciendo pantalones, no sólo en la calle o en el trabajo, sino en los cultos, y aun en el púlpito. Algunas de estas hermanas, son líderes, maestras de Escuela Dominical, ¡algunas son pastoras!

Mientras es cierto que no hay un versículo que le prohíbe a la mujer en una forma explícita de usar pantalones, hay suficientes razones, bíblicas y lógicas por tomar una postura en contra de su uso.

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La Biblia tampoco prohíbe directamente el fumar, pero nosotros sabemos que la enseñanza en contra del fumar tiene base bíblica. La Biblia implica que el fumar es incorrecto, no lo dice explícitamente. De igual manera, la Biblia no dice en forma explícita que la mujer no debe usar pantalones, pero si lo implica.


Muchas posturas de la iglesia en contra de ciertas conductas consideradas mundanas o dañinas son enseñanzas implícitas no explícitas. En muchos casos es el deber del ministerio mirar las circunstancias sociales de turno que podrán afectar la iglesia y tomar decisiones acerca de estas en base de los principios bíblicos gobernando esas áreas. Esto es lo que los apóstoles hicieron. Sobre todo, Pablo en sus cartas se dirige a muchos asuntos sociales que estaban afectando la iglesia en ese momento.

Los líderes espirituales de hoy no pueden callarse ante la gran ola de inmoralidad y decadencia social que invade el mundo. Si existen formas de vestir que no concuerdan con los principios bíblicos de decencia, el púlpito debe tomar una postura al respecto. El que calla otorga.

Atavío de las mujeres cristianas ¿Cómo debe vestir una mujer cristiana?

Usando 1 de Timoteo 2:9 como una guía para determinar la clase de ropa que una mujer cristiana debe lucir podemos concluir que el pantalón de la mujer no es una vestimenta adecuada. (Quizás te puede interesar: ¿Cuál es la Belleza Genuina?)

¿Es el pantalón de la mujer una ropa decorosa? ¿Refleja modestia y pudor? No, al contrario, si somos honestos sabemos que el pantalón demuestra indebidamente el cuerpo de la mujer. Por pegarse tanto al cuerpo, el pantalón demuestra las áreas íntimas de la mujer de una manera indecente.

No hay un pantalón para la mujer cristiana y otro para una mujer no creyente. El corte de todo pantalón de mujer tiene un sólo propósito, demostrar y atraer atención al cuerpo de la mujeres. Las mujeres del mundo, en su mayoría, usan el pantalón para demostrar el cuerpo. 

Si no fuera así, ¿por qué los compran tan apretados? ¿Por qué no compran un pantalón, más suelto? ¿Porqué al ponérselos parece como una segunda piel donde se ven todos lo detalles del cuerpo?

Se usan muchos argumentos para afirmar que el pantalón es una ropa modesta, pero al fin de cuentas, se nota la indecencia del mismo al verlo puesto. (También puedes leer: La Santidad Conviene a tu Casa)

El PANTALÓN REVELA EL CUERPO DE LA MUJER

Aun cuando, el pantalón cubre el cuerpo de la mujer, a su vez lo revela indebidamente. ¿Es el pantalón un delantal o una túnica? Adán y Eva se cubrieron con delantales. Dios los vistió de túnicas. Una túnica no era una ropa apretada al cuerpo. Es una ropa suelta que cubre el cuerpo totalmente. El pantalón de la mujer es diseñado para atraer atención al cuerpo. 

El hombre que vea a una mujer vestida en pantalones apretados será automáticamente atraído hacia su cuerpo; se abrirá en él la concupiscencia. Reconozco que existen hombres que, tal vez nunca miran el cuerpo empantalonado de una mujer, pero le aseguro que son la excepción y no la regla.

El hombre se estimula por la vista. Con sólo ver a una mujer, el hombre puede excitarse sensualmente. El diablo sabe esto, por eso ha motivado a los diseñadores a fabricar ropas que revelan el cuerpo de las mujeres.

EL USO DE PANTALONES ES SÍMBOLO DEL DESAFÍO FEMENINO

Además, el uso de pantalones por la mujer es símbolo del desafío femenino:

«Llevar los pantalones en lugar de una pollera ha sido símbolo de desafió femenino por siglos, Juana de Arco, la reina Cristina de Suecia, la novelista George Sand, Sara Bemhardt, Amelia Bloomer, Marlene Dietrich, Greta Garbo, la historia de los sexos ha sido puntuada por mujeres que demandaron el derecho a la misma movilidad, comodidad y confort que los hombres cuando estaban en el mundo. La moda no tuvo nada que ver con ello al principio.

Era sólo un asunto de propiedad. Inevitablemente, la vanidad femenina se vio envuelta y los diseñadores de la moda tomaron para si el desafió de mantener los trajes de pantalón contemporáneos» (tomado de la Prensa, 29 de nov. 1996).

En el comienzo las mujeres usaron pantalones como un asunto de propiedad, o sea con el fin de profesar su rechazo de un ideal de la feminidad supuestamente impuesto por el hombre. Era su cuerpo y ella podía hacer con él, y vestirlo como ella quería, aun cuando esto iba en contra de lo aceptado dentro del contexto cultural.

En ese sentido era una rebeldía en contra de los confines culturales, pero a su vez es una rebeldía en contra del principio bíblico de la distinción entre los sexos. Esa rebeldía ha producido un estilo de vestirse completamente en contra de las normas bíblicas establecidas por Pablo y Pedro en sus escritos. 

LA MUJER NO VESTIRÁ ROPA DE HOMBRE ¿CÓMO DEBE VESTIR UNA MUJER CRISTIANA

Vestimenta de la mujer en la Biblia, la mujer no vestirá ropa de hombre

Deuteronomio 22:5 «No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer, porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace’ (Deuteronomio 22:5).

Los judíos que recibieron la ley y el pacto (Romanos 9:4) interpretan este versículo de la siguiente manera, bajo el título: ‘»Distinción del Sexo en la Ropa»

«22:5. El Intercambio de ropa entre hombre y mujer promovería inmodestia y, en consecuencia inmoralidad. Esta ley probablemente se dirige en Contra de los ritos del paganismo Sirio, que incluía el intercambio de ropas por los sexos y guió a impurezas horribles» (El Pentateuco y Haftoras).

Los judíos entendieron esto como una prohibición en contra de la confusión de los sexos por el intercambio de ropas. La idea principal es que debe existir una separación demarcada entre los sexos en la ropa que usan. Este principio en si es suficiente razón porque una mujer cristiana no debe usar pantalones. Es una confusión de los sexos.

Leemos en el libro, «Costumbres y Maneras de la Biblia»:

«Siendo que la distinción entre el vestuario de los sexos era menos que con nosotros, había mayor necesidad de esta regulación. Existe razón para creer que la ley fue hecha no meramente para preservar la decencia, sino por causa de los Paganos quienes tenían el hábito de seguir un curso diferente en su adoración idólatra. 

Maimodes dice: «En los libros de los idólatras se le ordena al hombre a poner el vestido de colores de una mujer cuando se presenta delante de la estrella Venus; y cuando una mujer adora la estrella Marte, aparecerá en armadura». Los ídolos paganos con frecuencia se presentan con fisonomía de un sexo y vestido de otro, y sus adoradores intentaron ser como ellos… esta es la razón parcial por poner esta ley en fuerza».

Otra vez, vemos que el sentido correcto del versículo es la prohibición del intercambio de ropas entre mujer y hombre en el acto de la adoración. Se le exige a los Israelitas la separación de los sexos en la adoración del Dios verdadera. 

El autor nota que «la distinción entre el vestuario de los sexos era menos que con nosotros» pero ¿podemos decir esto en el caso de los pantalones? En el caso de la mujer el pantalón es casi igual si no idéntico al del hombre. ¿Dónde está la distinción entre el hombre y la mujer en el acto de adoración al Dios verdadero si la mujer usa una ropa que es intercambiable con la del hombre y que tradicionalmente se reconoce como una ropa masculina? 

¿EL USO DE LOS PANTALONES ES ABOMINACIÓN A JEHOVÁ?

¿No sería esto abominación a Jehová? ¿Cómo debe vestir una mujer cristiana?, pues se nos dice que la mujer no vestirá ropa de hombre

La palabra hebrea traducida hombre en este versículo es geber que proviene de una raíz que quiere decir «fuerte, hacerse fuerte». La concordancia Strongs lo traduce «geber…un hombre valiente o guerrero; genéricamente una persona.

El libro, Dios, Hombre y Salvación, Pág. 71 dice: Geber, como se recalca la fuerza y con frecuencia se usa para distinguir al hombre de una mujer o niño» (Éxodo 10:11; 12; 37). El uso de la palabra geber en Deuteronomio 22:5, no es un accidente, sino refuerza la distinción que debe existir entre el hombre y la mujer en el asunto del vestuario.

La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre de mujer

El hombre que es fuerte y masculino, no debe ponerse vestido de una mujer y la mujer que es el vaso más débil y femenino debe caracterizar las ropas que los creyentes emplean. En base de esto la Biblia prohíbe el uso de pantalones por la mujer porque atropella la línea que los separa en el vestuario.

Algunos han intentado refutar a Deuteronomio 22:5 por decir que pertenece a la ley de Moisés y que el creyente bajo la gracia no está obligado a regirse por la ley, haciendo nulo este versículo para la iglesia hoy en día. Mientras es cierto que no estamos bajo la letra de la ley, sin embargo hay que entender el espíritu de la ley. 

La ley era un ayo para guiarnos a Cristo, así que tiene mucho que enseñarnos. La ley contiene muchos principios divinos que todavía son aplicables bajo la gracia. Es evidente en Deuteronomio 22:5 que Dios estaba instruyendo a su pueblo en un principio o norma. 

Se trata de más que una mera prohibición anticuada para los Israelitas. Se trata de un principio que Dios quiso inculcar en su pueblo escogido para distinguirlos de los demás pueblos del mundo. El principio revelado es lo que perdure después del cumplimento de la ley por Jesús en la cruz.

El principio contenido en Deuteronomio 22:5 es sencillo. Dios quiso enfatizar que siempre debe existir una línea bien definida, bien demarcada; una distinción clara entre el sexo masculino y el sexo femenino. Cualquier forma de vestirse que viola este principio divino es totalmente inaceptable para Dios tanto hoy como en aquel entonces.

Debemos reconocer que estamos viviendo en medio de una sociedad que quisiera borrar toda distinción entre hombre y mujeres. Este es el fin del movimiento femenino de la liberación de las mujeres. Tenemos ropas unisexo, corte de cabello unisexo, joyería unisexo, dormitorios co-educacionales, baños unisexo, etc. Todo esto es nada menos que un intento por el humanismo liberal por borrar la línea distintiva entre hombre y mujer, pero sepan que están violando un principio bíblico.

La iglesia del Señor tiene que tomar una postura en contra de las ideas humanas que violan los principios de Dios. El silencio de los pastores evangélicos sobre este tema es nada menos que un consentimiento abierto al pueblo de Dios para violar un principio divino. ¡El que calla otorga!

Además de revelar un principio bíblico, Deuteronomio 22:5 nos indica que el intercambio de ropas entre los sexos es una «abominación a Jehová». Las cosas abominables a Jehová bajo la ley todavía lo son bajo la gracia. Una abominación es: Algo detestable, algo odioso, algo aborrecible.

Dios aborrece, detesta y odia la confusión de los sexos. Cualquier acto, acción o ropa que intenta borrar la distinción entre los sexos es aborrecible para Dios.

He aquí una lista de casos abominables para Dios en el Antiguo Testamento que todavía lo son en el Nuevo Testamento:

La idolatría (Deuteronomio 7:25 – Gálatas 5:20)

La mentira (Proverbios 6:16-19; 12:22 – Apocalipsis 21:27) El homicidio (Proverbios 11:20 – Gálatas 5:21)

Corazón perverso (Proverbios 11:20 – Apocalipsis 21:27) Sacrificio humano (Deuteronomio 12:31 – Apocalipsis 22:15) Brujería (Deuteronomio 18:10-12 – Gálatas 5:20)

Confusión del vestuario por los sexos (Deuteronomio 22:5; Romanos 1:26; 1 Corintios 6:9).

Si Dios está en contra del hombre que actúa en forma afeminada, lo mismo se puede decir de su actitud acerca de una mujer que sale fuera de los principios bíblicos relacionados a la separación de los sexos. 

En nuestra cultura occidental, no es normal que un hombre se ponga ropa o vestido de mujer, tampoco es normal (aunque el mundo diga que sí) que una mujer use ropas o vestidos que tradicionalmente pertenecen al hombre.

Dios todavía detesta estos pecados (Malaquías 3:6). La sociedad cambia, los estilos cambian, pero Dios sigue odiando el uso de ropas que borran la distinción entre los sexos (Hebreos 13:8)

Había muchas cosas que eran abominaciones específicamente para los judíos (Levíticos 11:7; 11:20, capítulo 14 de Deuteronomio). Estas prohibiciones formaban parte de la ley ceremonial que fue abrogada por Cristo, por ende no tenemos que guardar las mismas hoy en día. 

Lo único que tenemos que hacer es obedecer la enseñanza tipificada por estas leyes, como por ejemplo Deuteronomio 22:11, «No vestirás ropa de lana y lino juntamente». No obedecemos la letra de esta ley sino el mensaje tipificado en ella para la iglesia, la separación y diferencia entre el pueblo de Dios y el mundo.

Pero, Deuteronomio 22:5 no es una ley ceremonial, ya que enseña que el intercambio de ropas entre el hombre y la mujer es una abominación a Jehová. O sea, no era una abominación para los judíos sino para Dios. Lo que Dios abomina, odia y detesta es por cuanto viola su santidad intrínseca. Hermanos, los abominables, o cosa que hace abominación no entrará en la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:8,27)

El pantalón, la pantaloneta y el pantalón chicle, etc. son formas inadecuadas de vestimenta. Toda hermana sincera, espiritual se dejará guiar por el Espíritu Santo en estos asuntos sin mayores presiones exteriores. Siempre habrá hermanas de poca espiritualidad y pastores sin autoridad y convicciones que permitirán la gente vestirse como quieren.

Nunca he dicho que por vestir pantalones una mujer irá al infierno, pero hermanas bien sometidas a Dios desearán vestirse de ropa decorosa. Que extraño que las mujeres son las que se quieren poner pantalones, pero los hombres, a no ser de que sean del otro equipo, nunca desean ponerse faldas. 

La razón es sencilla. En nuestra cultura la falda se considera una ropa para mujeres. Cualquier hombre que vistiera una falda sale de su rol cultural. Sería inaceptable. La falda le distingue a la mujer del hombre y el pantalón le distingue al hombre de las mujeres. Sólo por esta razón la mujer cristiana no debe usar pantalones.

Deuteronomio 22:5 es claro La mujer no debe poner ninguna ropa que tradicionalmente se asocia a los hombres de dicha cultura. De igual manera, el hombre no vestir ropas que confunden el rol varonil dentro de esa cultura en particular.

En cuanto a los judíos, había relativamente poca diferencia entre la ropa usada por el hombre y la mujer. Ambos usaban túnicas, pero la de la mujer se distinguía al del hombre por lo fino del material, largura, soltura y decoraciones. «La diferencia entre el vestuario del hombre y la mujer era pequeña; consistiendo principalmente en la finura de la tela y largura del vestido». 

«Entre los judíos no se permitía en la ley mosaica a ninguno de los sexos poner la misma forma de ropa usada por el otro (Deuteronomio 22:5) Algunos artículos de la ropa femenina llevaban el mismo nombre y patrón básico, pero siempre había suficiente diferencia en la costura, y el bordado para que fácilmente se pudiera distinguir entre la línea demarcando la ropa de ambos.

Algunos argumentan que las ropas de los judíos se parecían, tal como el pantalón de la mujer se parece al pantalón del hombre. Mientras esta sea una verdad, hay una diferencia muy grande entre el pantalón del hombre y el de la mujer que no llena los requisitos de una ropa decorosa, con pudor y modestia. (Te invito a leer: Atavío Decoroso, con Pudor y Modestia)

El pantalón de mujer no es una túnica. El pantalón de mujer le queda de manera que demuestra las áreas íntimas de su cuerpo indebidamente. Aun, el pantalón del hombre no debe ser tan apretado que sea indecente.

Regrese a la lista de las cualidades de ropas decorosas. Analice si el pantalón de la mujer viola los requisitos dados por Pablo sobre la decencia. ¿Es decorosa, es casta, sobria, sensata, recatada, honesta?

¿Demuestra vergüenza con relación al hombre? ¿Refleja el carácter cristiano? ¿Es el reflejo externo de un espíritu afable y apacible?

¿Expone indebidamente el cuerpo de la mujer a la vista del hombre?

Si no tomamos una postura en contra de las formas de vestir que no cumplen los requisitos bíblicos no habrá ninguna ley y donde no hay ley cada uno hace como bien le parece.

Déjame concluir este argumento citando del libro «Enciclopedia De Problemas Familiares» por el Dr. James Dobson:

«La tendencia a la mezcla en los papeles masculino y femenino está muy arraigada en nuestro país a estas alturas. Las mujeres fuman cigarrillos y llevan pantalones. Los hombres se embellecen con perfumes y joyas. Hay poca identificación sexual en el cabello, los modales, los intereses y las ocupaciones, y la tendencia es a un progreso en esta dirección. 

Esta semejanza entre los hombres y las mujeres da lugar a muchas confusiones en la mente de los niños cuando consideran su propia identidad en cuanto al papel sexual. No tienen modelos a imitar y se les deja que busquen a tientas las actitudes y conducta apropiada… Los papeles masculino y femenino se enseñan por medio de los vestidos…»

El autor lo dice muy claramente: «Esta semejanza entre los hombres y mujeres da lugar a muchas confusiones en la mente de niños». Dios siempre ha favorecido la distinción entre los sexos, pero hombres liberales, sin convicciones quieren borrar la misma. 

Pueda que como pastores e hijos de Dios confundimos a nuestros hijos y el papel que debe desarrollar por medio de permitirlos usar ropas que confunden sus mentes en cuanto a quiénes son. El autor dice: «Los papeles masculino y femenino se enseñan por medio de los vestidos». Tal vez, la mujer usando pantalones le da un mensaje confundido a su hijo e hija y esta sea una de las razones porque hay tantos homosexuales.

Es vergonzoso ver la manera en que algunas mujeres casadas y jovencitas se sientan cuando tiene una falda o vestido puesto. Están tan acostumbradas a vestir pantalones que se han olvidado como sentarse decentemente.

Se sientan con las piernas todas abiertas, o con las piernas cruzadas en una manera que hace subir el vestido o falda hasta donde no les importa, sobre todo si usan una minifalda que no tapa ni la conciencia. Esto enseña que el uso de los pantalones por la mujer le hace perder su sentido de feminidad, recato y pudor.

En resumen, podemos decir: (1) que Dios siempre ha enfatizado la distinción entre los sexos, (2) que ropas que tradicionalmente mantienen tal distinción no deben ser intercambiadas por los sexos., (3) que debemos cubrir nuestra desnudez, (4) que debemos usar ropas decorosas, con pudor y modestia. 

Pero, Dios Sólo Ve lo de Adentro, no lo de Afuera.

Muchas iglesias evangélicas han optado por abandonar toda enseñanza relacionada a la vestimenta de la mujer, basándose en textos como 1 de Samuel 16:7. En cuántos mensajes o comentarios en contra de la santidad exterior, no hemos oídos la gente decir: «el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón».

Al citar este versículo es como si estuviesen derribando todos los argumentos a favor de la santidad exterior. Según ellos, si Jehová mira el corazón, entonces no te importa lo exterior del hombre.

Pero, fíjense bien, no dice que Jehová no mira lo exterior, simplemente que cuando se trata de escoger a uno de sus siervos mira más allá de la superficie del hombre, conociendo lo que está en el corazón. El versículo en cuestión trata de no juzgar las cosas meramente según apariencias.

Si se tratase (aunque no lo hace) de cómo nos vestimos, ¿hasta qué extremo habría de llevar este versículo? ¿Si a Dios no le importa cómo vestimos, ya que no mira lo de afuera, no deja este argumento lugar para el cristiano vestirse como le da la gana?

Podría, entonces, lucir un traje de baño o ropas translucientes que permitan ver las áreas íntimas del cuerpo apoyándose de este versículo. Podría hacerlo abiertamente, delante del público u otros cristianos sin sentirse reargüido por Dios.

Interpretar este versículo a incluir la ropa, abre una vía para toda clase de carnalidad e inmodestia a entrar en la iglesia. Si bien es cierto que Dios mira al corazón, esto no indica que al conocerle la persona quedará con costumbres de vestir indecentes Los que citan este versículo para enseñar que a Dios no le importa como vestimos, lo hacen tomándolo fuera de su contexto correcto.

En realidad este versículo no tiene nada que ver con cómo debe vestirse el cristiano. Aquí, el tema no es cuál sería la vestimenta correcta de un hijo de Dios, sino el de no juzgar casos superficialmente. Las normas gobernando la vestimenta cristiana, Pablo y Pedro se las dieron en el Nuevo Testamento, y como veremos… A Dios, si le importa cómo vestimos.

Si fuera cierto que a Dios no le importa lo exterior, pudiéramos andar hasta desnudos, sin que El se ofendiera. Pero, aun cuando Dios no mirara lo exterior, el hombre sí lo mira, y mirándolo le afecta (Mateo 5:28).

Es exactamente allí donde entra en juego la santidad exterior. Uno cubre su cuerpo por causa de la desnudez y por causa de la concupiscencia que entró en el mundo por el pecado. Sí todos viviéramos en un Paraíso como Adán y Eva, sin pecado, la desnudez no nos afectaría, pero, al entrar el pecado en el mundo la desnudez se hizo evidente.

Parece ser que Adán y Eva al comienzo estaban vestidos de la gloria de Dios (Génesis 2:25; Salmos 8:5). Al participar del árbol de la ciencia de lo bueno y lo malo perdieron la gloria de Dios y se daban cuenta de su Desnudez.

Al entender Adán y Eva que estaban desnudos se cubrieron con delantales de hojas de la higuera (Génesis 3:7). No podían entrar en la presencia de Dios desnudos (Génesis 3:8). Pero, los delantales de higuera no eran las ropas que Dios quería; él los vistió con túnicas de pieles, lo que representa la expiación por la muerte de Jesucristo.

Pero, viéndolo del punto de vista de cómo debemos vestimos, lógicamente habría que decir que hay una manera de vestirse del mundo (hojas de higuera) y otra de Dios (túnicas de pieles). Existe una gran diferencia entre un delantal y una túnica.

El primero escasamente cubre el cuerpo, mientras la otra lo cubre totalmente. Hemos visto que Pablo usa la palabra katastole para referirse al atavío de la mujer cristiana y esto había de una ropa mandada hacia abajo como una túnica. Cuando Dios cubre y manda cubrirse es con una ropa muy decente.

Ropas que son el producto de la imaginación, teoría y pensamiento carnal del hombre, casi siempre intentarían mostrar el cuerpo humano indebidamente, pero las que son de Dios reflejarían santidad. Podemos seguir el estilo de vestirse del hombre, del diablo, de la moda de Hollywood, de los grandes estilistas de Francia, o podemos vestirnos de una manera que sería conforme a la piedad.

Vestirse a la moda no es pecado, siempre y cuando la misma no sea indecorosa e inmodesta. Hay estilos que cubren el cuerpo, más otros que lo exponen. ¿Es decoroso que una mujer cristiana use ropas translucientes, muy escotadas, minifalda y faldas con aberturas hasta donde ni se debe pensar?

Es el deber del púlpito y del cristiano determinar cuál es el estilo de vestimenta que más le agrada a Dios. Se entiende que la vestimenta que le agrada a Dios no es la que agradaría a la carne del hombre (un delantal). Debe ser una túnica. Cristianos sinceros querrán vestirse de una manera que a Dios le agradara, y no como se le dicta el hombre carnal o el mundo.

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