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Estudios Bíblicos Pentecostales, Prédicas Cristianas Escritas, Sermones

LA EFICACIA DE LA ORACIÓN

Índice

Por: Felipe Chicas. Texto: Hechos 12:5-16

LA EFICACIA DE NUESTRA ORACIÓN

La oración eficaz, prédica de oración escrita

Vivimos en un tiempo muy difícil, en lo que a lo espiritual se refiere. La realidad que vive la iglesia deja mucho que decir. Leía en un libro que en antaño, ser cristiano era sinónimo de honradez, responsabilidad y confianza, pero ahora esto ha cambiado radicalmente.

La realidad es que poco a poco la iglesia está perdiendo la identidad cristiana. Basta con abrir los ojos un poco y miraremos que hoy tenemos diferentes tipos de personas.

Gente rebelde e insubordinada: En muchas congregaciones hay personas que no les gusta someterse a las autoridades establecidas por Dios; y por consiguiente, nunca están satisfechas en sus congregaciones y no permanecen fieles, y van de congregación en congregación sin someterse a nadie.

Gente que ha perdido sus valores cristianos: Es lamentable ver como en la actualidad hay personas que se dicen ser cristianos, y sin embargo, son mentirosos, engañadores, desleales a su cónyuge. Toda la vida se la pasan mintiendo y engañando, hasta por cosas innecesarias.

(También te invito a leer: El Poder de la Oración)

Gente que ha perdido su identidad Cristiana: Cuando Dios plantó a Israel en la tierra de palestina, le dio leyes, mandamientos y estatutos que los separarían de los demás pueblos y los harían diferentes. Esto fue lo que hizo del pueblo de Israel, la gente del pacto, de la ley, un pueblo diferente a los demás pueblos de la tierra. 

Lo mismo ocurrió con la iglesia, en la Biblia encontramos mandamientos que nos hacen ser diferentes. Como hijos de Dios debemos tener identidad en el aspecto del vestuario (la Biblia dice que debemos vestir con pudor y modestia), y el cabello, y habla sobre las joyas y cosméticos.

Es lamentable ver que en muchos, esto se ha perdido o se está perdiendo. En el círculo cristiano vemos como hay hermanos que usan ropa indecorosa. Muchas hermanas se cortan el cabello y se lo pintan. El uso de las joyas y el maquillaje hasta es permitido en algunas iglesias. Mi estimado lector, permítame decirle que Dios detesta la vanidad.

Gente que ha perdido motivación para servir a Dios: Pocos están dispuestos a sufrir por la obra de Dios. En la iglesia tenemos muchos ministerios y pocos dispuestos a servir, dispuestos a pagar el precio por la obra del Señor.

Estaba pensando, ¿Por qué tanta tibieza espiritual, por qué muchos han perdido su primer amor? Por la falta de comunión con Dios. Quiero decirle que cuando esta se pierde, se pierden los valores y motivaciones espirituales.

Para vivir en santidad y ocuparnos del servicio de Dios, tenemos que estar motivados por un deseo o pasión por Dios. Esto es lo que en el lenguaje bíblico llamamos: «el primer amor». Esta es una etapa muy hermosa en nuestra vida cristiana, cuando procuramos con todas nuestras fuerzas darle lo mejor al maestro, el mejor canto y aplauso, la mejor ofrenda, nuestro mayor tiempo, todo lo mejor lo dedicamos al Señor.

La llama de la pasión por Dios, solo puede permanecer encendida si el pábilo (cordón de algodón que corre por en medio del tubo de la lámpara para hace contacto con el aceite) está bien conectado y sumergido en el aceite. Esto se llama comunión con Dios. Es estar ligados, sumergidos, empapados en la presencia de Dios.

¿CÓMO SE MANTIENE LA COMUNIÓN CON DIOS?

Por medio de la oración. Teológicamente se ha comprobado que el arma más poderosa que poseemos los cristianos es la oración, y lamentablemente, es la que más hemos descuidado. Cuando esta se descuida, la vida espiritual de un creyente o iglesia se derrumba, y no hay nada que la pueda reemplazar.

Si hay muchos desanimados, con problemas, tibios, enfermos espiritualmente o con falta de consagración, es por la falta de oración. La oración nos predispone para servir a Dios, para ser fieles, leales a Dios y enfrentar los problemas con firmeza. 

La oración es el medio por el cual el Espíritu del Señor nos sumerge en la presencia de Dios y nos hace comprender cual es la perfecta voluntad de Dios. 

En este tiempo de desánimo y decaimiento espiritual tenemos que volver a lo básico: La oración. Hay muchos que se lamentan del estado espiritual de la iglesia, pero tengo buenas noticias que darle: Esto se puede cambiar por medio de la oración eficaz.

¿CÓMO ES LA ORACIÓN EFICAZ?

Cuando toda la iglesia participa. Esto no quiere decir que las oraciones personales, o las que hacemos en familia no pueden ser eficaces, pues Santiago dice: «La oración del justo obrando eficazmente puede mucho» (Santiago 5:17) 

Pero hay ocasiones en que toda la iglesia está siendo probada con enfermedades o alguna crisis económica, como la que estamos viviendo como nación y como iglesia hoy (Año 2002), o cuando hay decaimiento espiritual o poco interés por la obra del Señor. 

Este es el momento en que todos los creyentes debemos acudir a nuestros templos para orar, sin medir el tiempo ni las horas, ni distancias, ni el clima. Dios nos está llamando para que, como pueblo de Dios, nos unamos en oración de intercesión por la iglesia que necesita el avivamiento del Señor.

En Hechos 2:42 leemos que la iglesia primitiva perseveraba en la oración colectiva. Ellos oraban no solo individualmente, sino también colectivamente, unánimes. Así estaban orando cuando el Espíritu Santo se derramó el día de pentecostés. 

En Hechos 4:31 vemos como Dios respondió la oración de la iglesia, cuando estos oraron para que el Señor Jesús mirara las amenazas hechas a los apóstoles. Leemos que después de que hubieron orado «el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo…» Hay poder cuando toda la iglesia ora, el Señor hace maravillas y cosas extraordinarias. 

ORAD SIN CESAR PARA UNA ORACIÓN EFICAZ

Cuando oramos con espíritu, «sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17), «sin cesar», se puede traducir encarecidamente o intensamente, pero estas palabras escasamente expresan todo el significado del término sin cesar. Este término representa al alma con un deseo ardiente e intenso; y esa es la idea del original.

Es la misma palabra que se usa en Lucas 22:44: «Y estando en agonía oraba más intensamente; y su sudor fue como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra». Necesitamos orar con esa intensidad. En otras palabras, la oración que toca a Dios es la que expresa el anhelo sincero del alma, extendiéndose hacia Dios intensamente y en agonía. 

¿Qué va a suceder si oramos sin cesar y con intensidad? En Hechos 12:5-16 encontramos una preciosa ilustración. Aquí encontramos que el apóstol Pedro había sido puesto en la cárcel por orden del rey Herodes, y vemos también que ante tal necesidad la iglesia no se quedó con los brazos cruzados, ni apeló a algún recurso terrenal que tuvieran sino al único y más importante: La oración.

Mientras ellos oraban, el relato histórico nos dice a partir del verso 7 «He aquí, que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel…y las cadenas se les cayeron de las manos…» Pedro fue liberado y salió ileso de aquella cárcel, aunque él no comprendió por el momento lo que estaba pasando, hasta que «volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que Dios ha enviado su ángel , y me ha librado de la mano de Herodes».

Dios obro de tal manera, que cuando los que estaban orando vieron a Pedro de pie ante ellos se quedaron atónitos. Este portento puede repetirse en nuestras iglesias si tomamos en serio la oración.

En cierto lugar de los Estados Unidos, dos pastores se pusieron de acuerdo para reunir sus congregaciones y orar con el fin de que Dios quitara un centro nocturno que habían puesto en medio de las dos iglesias. Comenzaron a reunirse todos los sábados y oraron intensamente y sin cesar.

Un día, mientras todos oraban, un rayo cayó del cielo sobre el centro nocturno provocando un incendio que convirtió el lugar en cenizas. Cuando los dueños del lugar se enteraron que el accidente fue producto de las oraciones de los santos, al no poder recuperar daños de la compañía aseguradora, demandaron a las iglesias. 

En corte los dueños del centro nocturno aseguraban que el incendio fue el producto de las oraciones, y los pastores lo negaban. Viendo esto, el juez dijo: «Aquí encuentro un dilema, estos que dicen no creer en Dios creen en la oración, y estos que dicen creer en Dios no creen en la oración».

A veces Dios responde de maneras tan claras que nos quedamos atónitos. Así como este caso fue el caso de Pedro. Los creyentes lo veían y no lo creían. Si oramos consistentemente y sin cesar, el Señor responderá milagrosamente. 

Si queremos un verdadero crecimiento y grandes cambios en la vida espiritual de nuestra iglesia., tenemos que tomar en serio lo que el Señor nos dice en su palabra: «Orad sin cesar».

LA ORACIÓN EFICAZ DEMANDA UNA A DIOS

Tomar en serio el llamado de Dios a la oración demanda una verdadera entrega a Dios. Esto implica lo siguiente:

1) Sacrificio: Porque no es fácil ser hombres y mujeres de oración, el Señor tiene que ocupar el primer lugar en la vida. No puede ser el segundo lugar. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Lucas 9:23)

2) Disciplina: Fijar un tiempo en el transcurso del día para la oración y cumplir con toda fidelidad, tanto en los momentos de devoción, como en las noches y cultos de oración de la iglesia. 

3) Valor: Como dice Emilio Brunner «En la oración se manifiesta hasta que punto se tiene el valor de creer que Dios es verdaderamente nuestro padre»

4) Tiempo: Vuelve a decir Brunner «Par orar, como toda obra que se realiza a conciencia, se necesita tiempo»

La oración es un mandato de Dios, no algo opcional. Quiera el Señor ayudarnos para que sea una de nuestras prioridades diarias. Es tiempo que como iglesia nos levantemos y oremos en una forma colectiva e intensa. Dios les bendiga.