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Pedid y se os dará: significado, explicación y enseñanza bíblica

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Introducción

La frase “Pedid, y se os dará” es una de las enseñanzas más conocidas de Jesús sobre la oración. Se encuentra en Mateo 7:7-11, dentro de El Sermón del Monte, y también aparece en Lucas 11:9-13, en un contexto donde Jesús enseña a sus discípulos sobre la confianza, la perseverancia y la bondad del Padre celestial.

Muchas personas citan esta frase como una promesa de respuesta inmediata a cualquier deseo personal. Sin embargo, para entenderla correctamente, es necesario leerla dentro de su contexto bíblico. Jesús no está enseñando una oración egoísta ni una fórmula para obtener todo lo que el corazón humano quiera. Está enseñando a sus discípulos a acercarse a Dios con confianza, perseverancia y reverencia, sabiendo que el Padre escucha y da lo que es bueno para sus hijos.

Este estudio forma parte de nuestros Estudios bíblicos y se relaciona directamente con Parábolas y enseñanzas de Jesús, porque desarrolla una enseñanza directa del Maestro sobre la vida de oración. También se conecta con La oración del Padre Nuestro, ya que ambas enseñanzas muestran cómo debe orar el discípulo que desea vivir bajo la voluntad de Dios.

La promesa de “Pedid y se os dará” no debe separarse de la obediencia, la fe y la búsqueda del Reino de Dios. Jesús nos llama a pedir, buscar y llamar, pero también nos enseña a confiar en la sabiduría del Padre, quien no siempre da lo que pedimos exactamente como lo imaginamos, sino lo que realmente conviene conforme a su voluntad.

Texto bíblico de Pedid y se os dará

La enseñanza principal se encuentra en Mateo 7:7-11:

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”

Lucas presenta una enseñanza paralela en Lucas 11:9-13:

“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

En Lucas, Jesús concluye diciendo que el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan. Esto añade una profundidad muy importante: la mayor bendición que Dios da no es simplemente una respuesta material, sino su propia presencia, su dirección y su obra en la vida del creyente.

Contexto de Pedid y se os dará en el Sermón del Monte

En Mateo, la frase “Pedid y se os dará” aparece en el capítulo 7, dentro del cierre del Sermón del Monte. Jesús ya ha enseñado sobre las bienaventuranzas, la sal y la luz, la justicia del corazón, la oración sincera, el ayuno, los tesoros en el cielo, la confianza en el Padre y la necesidad de no juzgar con hipocresía.

Por eso, esta enseñanza no aparece aislada. Jesús no está promoviendo una oración desligada de la vida espiritual, sino una confianza profunda en el Padre dentro del camino del discipulado. El mismo Señor que dice “pedid” también ha dicho antes: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).

Esto significa que la oración del discípulo debe estar ordenada por las prioridades del Reino. El creyente pide, pero no como alguien que quiere usar a Dios para cumplir deseos egoístas. Pide como hijo que confía en el Padre, busca su voluntad y desea vivir conforme a su Palabra.

Dentro del Sermón del Monte, esta enseñanza también prepara el corazón para las advertencias finales: la puerta estrecha, los falsos profetas, la falsa seguridad religiosa y La casa sobre la roca. El que pide, busca y llama debe ser también alguien dispuesto a obedecer las palabras de Jesús.

Contexto de Pedid y se os dará en Lucas 11

En Lucas 11, la enseñanza aparece después de que los discípulos piden a Jesús: “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1). Jesús les enseña una versión breve de La oración del Padre Nuestro, y luego presenta la historia del amigo que llega a medianoche pidiendo pan.

En esa enseñanza, un hombre recibe visita inesperada y no tiene qué darle. Entonces va a la casa de un amigo y le pide tres panes. Aunque el amigo al principio no quiere levantarse, termina dándole lo que necesita por su importunidad, es decir, por su insistencia perseverante.

Después de esa enseñanza, Jesús dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. El contexto de Lucas enfatiza la perseverancia en la oración. El creyente no debe orar una vez y abandonar la confianza. Debe acercarse a Dios con fe constante.

Pero Jesús no presenta a Dios como un vecino molesto que responde de mala gana. Al contrario, usa la comparación para mostrar que si un hombre imperfecto puede responder a una necesidad, mucho más el Padre celestial responderá con bondad a sus hijos.

Qué significa Pedid y se os dará

Pedid y se os dará significa que Dios invita a sus hijos a acercarse a Él con confianza en oración. Jesús enseña que el Padre escucha, responde y cuida de quienes le buscan sinceramente.

La frase no debe entenderse como una promesa automática de recibir cualquier cosa que pidamos, sin considerar la voluntad de Dios. La Biblia enseña que la oración verdadera debe estar unida a la fe, la obediencia, la humildad y la voluntad del Señor.

Pedir implica reconocer nuestra necesidad delante de Dios. Buscar implica un deseo más profundo de encontrar su dirección, su voluntad y su presencia. Llamar implica perseverar, acercarnos con insistencia y confiar en que Dios abre conforme a su propósito.

Jesús usa tres acciones para mostrar una vida de oración activa: pedir, buscar y llamar. No se trata de una fe pasiva, sino de un corazón que depende de Dios y se acerca a Él con perseverancia.

La enseñanza principal es clara: Dios no es indiferente a la oración de sus hijos. Él escucha, conoce nuestras necesidades y responde con sabiduría perfecta.

Qué significa pedir en la Biblia

Pedir en la Biblia significa presentar nuestras necesidades delante de Dios con humildad, fe y dependencia. La oración comienza cuando reconocemos que no somos autosuficientes y que necesitamos al Señor.

Jesús dijo “pedid” porque Dios quiere que sus hijos se acerquen a Él. Aunque el Padre conoce nuestras necesidades antes de que se las pidamos, la oración nos enseña dependencia, comunión y confianza.

Pedir no es informar a Dios de algo que Él desconoce. Es abrir el corazón delante del Padre, reconocer nuestra necesidad y someternos a su cuidado. Cuando pedimos, confesamos que dependemos de su gracia, su provisión y su dirección.

La Biblia también enseña que debemos pedir correctamente. Santiago 4:3 advierte: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Esto muestra que no toda petición agrada a Dios. Una oración egoísta, dominada por deseos desordenados, no refleja el espíritu de la enseñanza de Jesús.

Pedir bíblicamente es decir: “Padre, necesito tu ayuda, tu provisión, tu dirección y tu voluntad en mi vida”.

Qué significa buscar en la Biblia

Buscar implica más que pedir una respuesta. Habla de una actitud del corazón que desea encontrar a Dios, conocer su voluntad y caminar en su verdad. Jesús no solo dijo “pedid”; también dijo “buscad”.

Buscar a Dios requiere intención. El creyente no se acerca al Señor solo para recibir algo de sus manos, sino para conocerlo, obedecerlo y vivir bajo su dirección. La oración verdadera no busca únicamente beneficios; busca al Dios que bendice.

Mateo 6:33 ya había dicho: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia”. Por eso, cuando Jesús dice “buscad, y hallaréis”, no debemos pensar solo en buscar soluciones personales, sino en buscar la voluntad de Dios, su Reino, su justicia y su presencia.

El que busca con sinceridad no trata a Dios como un recurso de emergencia. Lo busca como Padre, Señor y guía. Busca su Palabra, su dirección y su propósito.

Buscar es una expresión de hambre espiritual. El corazón que busca a Dios no se conforma con una fe superficial.

Qué significa llamar en la Biblia

Llamar significa acercarse con perseverancia, insistencia y confianza. Jesús usa la imagen de alguien que toca una puerta esperando que se abra. Esta acción muestra una oración constante, no una búsqueda ocasional y descuidada.

El creyente que llama no lo hace con arrogancia, sino con fe. Sabe que Dios escucha. Sabe que el Padre es bueno. Sabe que la puerta correcta se abrirá conforme a la voluntad divina.

En Lucas 11, esta idea se refuerza con la historia del amigo a medianoche. La enseñanza no es que Dios sea difícil de convencer, sino que debemos orar con perseverancia y no abandonar la confianza.

Llamar también implica esperar. A veces Dios responde de inmediato; otras veces forma nuestro carácter en la espera. Pero el creyente sigue llamando porque confía en el Padre, no solo en la rapidez de la respuesta.

La oración perseverante no fuerza la voluntad de Dios; forma nuestro corazón para confiar en ella.

Pedid, buscad y llamad: tres acciones de una misma fe

Jesús usa tres verbos: pedir, buscar y llamar. Estos no son tres pasos mecánicos, sino tres expresiones de una misma fe perseverante.

AcciónEnseñanza espiritual
PedidReconocer nuestra necesidad delante de Dios
BuscadDesear la voluntad, dirección y presencia del Señor
LlamadPerseverar con fe hasta que Dios responda conforme a su propósito

Estas tres acciones muestran que la oración bíblica no es pasiva. El discípulo pide, busca y llama porque sabe que Dios escucha. No se queda paralizado por la necesidad, sino que corre al Padre.

También muestran crecimiento espiritual. A veces empezamos pidiendo una respuesta, pero Dios nos lleva a buscar su voluntad. Luego aprendemos a perseverar, aun cuando la respuesta no llega en el momento que esperábamos.

La oración verdadera no solo cambia circunstancias; también cambia al que ora.

Todo aquel que pide, recibe

Jesús afirma: “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:8). Esta promesa debe entenderse con reverencia y equilibrio bíblico.

Jesús quiere fortalecer la confianza de sus discípulos. Dios no desprecia la oración sincera. El Padre no ignora a sus hijos. El cielo no está cerrado para el corazón humilde que busca a Dios.

Sin embargo, recibir no siempre significa recibir exactamente lo que imaginamos. Dios responde como Padre sabio, no como siervo de nuestros deseos. A veces responde concediendo lo pedido. Otras veces responde corrigiendo nuestra petición. Otras veces responde esperando, porque está formando paciencia, fe y madurez.

El apóstol Juan escribió: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14). Esta frase es clave. La confianza bíblica no se separa de la voluntad de Dios.

Por eso, todo aquel que pide conforme al corazón del Padre puede confiar en que Dios oye y responde de la mejor manera.

Dios es Padre y da buenas dádivas

Jesús explica su enseñanza con una comparación familiar. Pregunta si un padre daría una piedra a su hijo cuando le pide pan, o una serpiente cuando le pide pescado. La respuesta es evidente: un padre no haría eso a su hijo.

Luego Jesús dice: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11).

El énfasis está en la bondad del Padre. Jesús no fundamenta la oración en la fuerza del que pide, sino en el carácter del Dios que escucha. Oramos porque Dios es bueno, no porque nuestras palabras tengan poder en sí mismas.

Esto corrige dos errores. Primero, corrige el temor de pensar que Dios no quiere escucharnos. Segundo, corrige la idea de que Dios siempre dará cualquier cosa sin discernimiento. Un buen padre no da piedras ni serpientes, pero tampoco da algo dañino solo porque el hijo lo pide.

El Padre celestial da buenas cosas. A veces su bondad se manifiesta en un “sí”; otras veces en un “espera”; y otras veces en un “no” que nos protege.

Qué son las buenas cosas que el Padre da

En Mateo 7:11, Jesús dice que el Padre dará “buenas cosas” a los que le pidan. En Lucas 11:13, la frase aparece con un énfasis especial: el Padre dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan.

Esto muestra que las buenas cosas de Dios no se reducen a bienes materiales. Dios puede proveer necesidades físicas, abrir puertas, responder peticiones y suplir lo que falta. Pero la mayor bendición es su presencia obrando en nosotros.

El Espíritu Santo guía, fortalece, consuela, convence, santifica y capacita al creyente para vivir conforme a la voluntad de Dios. Por eso, al estudiar El Espíritu Santo en la Biblia, entendemos que la respuesta de Dios a la oración muchas veces va más allá de lo visible: Él obra en el corazón, da dirección y sostiene la vida espiritual.

Las buenas cosas del Padre incluyen aquello que nos acerca a su voluntad, edifica nuestra fe y produce fruto espiritual. Dios no siempre da lo que alimenta el ego, pero sí da lo que forma el alma.

La bondad de Dios no se mide solo por lo que concede, sino por lo que produce en nosotros mediante su respuesta.

Pedid y se os dará no es una fórmula para obtener cualquier cosa

Una de las interpretaciones más peligrosas de esta frase es pensar que Jesús prometió conceder cualquier deseo humano sin condiciones espirituales. Esa lectura no respeta el contexto bíblico.

Jesús no está enseñando una oración centrada en caprichos personales. Está hablando a discípulos que han sido llamados a buscar primero el Reino de Dios, vivir una justicia del corazón y edificar sobre la roca.

La Biblia muestra que hay peticiones que no reciben respuesta porque nacen de motivaciones equivocadas. Santiago 4:3 dice que algunos piden mal para gastar en sus deleites. También 1 Juan 5:14 enseña que la confianza en la oración está relacionada con pedir conforme a la voluntad de Dios.

Esto no debe debilitar nuestra fe, sino purificarla. El creyente puede pedir con confianza, pero también con rendición. Puede acercarse al Padre con libertad, pero también con humildad. Puede presentar sus necesidades, pero debe aceptar que Dios sabe mejor que nosotros lo que conviene.

Pedid y se os dará es una invitación a confiar en el Padre, no una licencia para imponerle nuestros deseos.

Cómo pedir correctamente según la enseñanza de Jesús

Pedir correctamente comienza con una relación sincera con Dios. Jesús enseña que Dios es Padre, y el creyente debe acercarse a Él con confianza, reverencia y humildad.

También debemos pedir conforme a la voluntad de Dios. Esto no significa que debamos conocer todos los detalles del plan divino antes de orar, sino que nuestro corazón debe estar dispuesto a decir: “Señor, hágase tu voluntad”.

Debemos pedir con fe. Santiago 1:6 enseña que debemos pedir con fe, no dudando. La fe no es exigirle a Dios, sino confiar en su carácter aunque no sepamos cómo responderá.

Debemos pedir con limpieza de corazón. Si hay pecado, orgullo, falta de perdón o desobediencia, la oración debe incluir arrepentimiento. La comunión con Dios no debe tratarse con ligereza.

Debemos pedir con perseverancia. Jesús dijo pedid, buscad y llamad. La oración no debe abandonarse por cansancio o demora. Dios puede responder en el proceso de perseverar.

Finalmente, debemos pedir con gratitud. Filipenses 4:6 enseña que nuestras peticiones deben presentarse con acción de gracias. La gratitud nos recuerda que Dios ya ha sido fiel.

La relación entre Pedid y se os dará y la oración del Padre Nuestro

La enseñanza de Pedid y se os dará se relaciona profundamente con La oración del Padre Nuestro. En Mateo, ambas enseñanzas forman parte del Sermón del Monte. En Lucas, Jesús enseña el Padre Nuestro y luego habla de pedir, buscar y llamar.

El Padre Nuestro nos enseña el orden de la oración. Primero Dios: su nombre, su Reino y su voluntad. Luego nuestras necesidades: pan diario, perdón y protección. Pedid y se os dará nos enseña la confianza con la que debemos acercarnos al Padre.

Juntas, estas enseñanzas muestran equilibrio. La oración debe ser reverente, pero también confiada. Debe estar rendida a la voluntad de Dios, pero también puede presentar necesidades concretas. Debe honrar al Padre, pero también descansar en su cuidado.

No debemos separar ambas enseñanzas. Quien pide correctamente debe aprender a orar como Jesús enseñó: “Padre nuestro… hágase tu voluntad”. Y quien ora el Padre Nuestro debe hacerlo con la confianza de que el Padre escucha, responde y da buenas cosas.

Pedid y se os dará y la perseverancia en la oración

La perseverancia es una parte importante de esta enseñanza. Jesús no solo dice “pedid”; añade “buscad” y “llamad”. Esto muestra continuidad, insistencia y confianza.

Perseverar en oración no significa repetir palabras sin sentido. Significa mantener una confianza viva en Dios, aun cuando la respuesta parece tardar.

A veces Dios usa la espera para formar nuestro carácter. La respuesta inmediata puede suplir una necesidad, pero la espera puede profundizar nuestra fe. En la perseverancia aprendemos dependencia, paciencia, humildad y confianza.

Jesús enseñó en otras ocasiones la importancia de perseverar, como en la parábola de la viuda persistente en Lucas 18:1-8. Allí el propósito era enseñar que debemos orar siempre y no desmayar.

El creyente persevera no porque Dios sea indiferente, sino porque confía en que el Padre es bueno y su tiempo es perfecto.

Pedid y se os dará y la voluntad de Dios

La oración cristiana no puede separarse de la voluntad de Dios. Jesús mismo nos enseñó a orar: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10).

Esto significa que toda petición debe rendirse delante del Padre. Podemos pedir sanidad, provisión, dirección, puertas abiertas, fortaleza, protección y muchas otras cosas. Pero el corazón del discípulo siempre debe decir: “Señor, quiero tu voluntad por encima de la mía”.

Esta rendición no es falta de fe. Al contrario, es una fe madura. La fe inmadura exige. La fe bíblica confía. La fe verdadera sabe que Dios ve más lejos, conoce mejor y ama más perfectamente que nosotros.

Jesús modeló esta actitud en Getsemaní. En Lucas 22:42 dijo: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Si el Señor mismo oró con rendición al Padre, también nosotros debemos aprender a hacerlo.

La oración más segura no es la que intenta controlar a Dios, sino la que descansa en su voluntad perfecta.

Pedid y se os dará y la fe del creyente

La enseñanza de Jesús también fortalece la fe. El creyente no ora al vacío. Ora al Padre celestial. Ora al Dios que escucha. Ora al Señor que sabe dar buenas cosas.

La fe no se basa en la intensidad emocional del momento, sino en el carácter de Dios. Podemos acercarnos con confianza porque el Padre es bueno, fiel y sabio.

Sin embargo, la fe bíblica no es presunción. No consiste en declarar cualquier cosa sin discernimiento. La verdadera fe se sostiene en la Palabra de Dios y se somete a su voluntad.

Este tema se relaciona con La fe en la Biblia, porque la fe verdadera no solo cree que Dios puede responder, sino que confía en Él incluso cuando su respuesta no coincide con nuestras expectativas.

La fe del creyente se expresa al pedir, buscar y llamar. Pero también se expresa al esperar, obedecer y descansar en el Padre.

Pedid y se os dará y la vida cristiana diaria

Esta enseñanza tiene una aplicación muy práctica. Jesús quiere que sus discípulos vivan en una relación constante con el Padre. La oración no debe ser un último recurso, sino una expresión diaria de dependencia.

En la vida diaria, pedir puede significar presentar a Dios nuestras necesidades familiares, laborales, espirituales y emocionales. Buscar puede significar pedir dirección antes de tomar decisiones. Llamar puede significar perseverar en oración por situaciones que aún no han cambiado.

También debemos pedir por crecimiento espiritual. No solo debemos pedir cosas externas, sino humildad, pureza, amor, sabiduría, fortaleza, perdón, dominio propio y llenura de la presencia de Dios.

La enseñanza de Jesús nos libera tanto de la autosuficiencia como de la desesperanza. No somos autosuficientes, porque necesitamos pedir. Pero tampoco estamos abandonados, porque el Padre escucha.

El creyente que aprende a pedir, buscar y llamar vive con una dependencia diaria de Dios.

Errores comunes al interpretar Pedid y se os dará

Un error común es pensar que esta frase garantiza cualquier cosa que pidamos. Esa interpretación ignora el contexto del Sermón del Monte y la enseñanza bíblica sobre la voluntad de Dios.

Otro error es creer que si una petición no se responde como esperamos, entonces Dios no escuchó. La Biblia enseña que Dios oye, pero responde conforme a su sabiduría. Su respuesta puede ser diferente a nuestra expectativa.

También es un error usar esta frase para promover una fe centrada en deseos materiales. Jesús habla del Padre que da buenas cosas, y Lucas enfatiza el don del Espíritu Santo. La oración bíblica busca primero a Dios, no solo sus beneficios.

Otro error es abandonar la oración demasiado pronto. Jesús dice pedid, buscad y llamad. La perseverancia forma parte de la enseñanza.

Finalmente, es un error pedir sin examinar el corazón. La oración debe ir acompañada de humildad, arrepentimiento, perdón y obediencia. No podemos pedir con confianza mientras vivimos deliberadamente alejados de la voluntad de Dios.

Cómo aplicar Pedid y se os dará hoy

Aplicar esta enseñanza comienza con una vida de oración sincera. Jesús nos invita a acercarnos al Padre con confianza, no con miedo ni distancia.

Primero, debemos presentar nuestras necesidades a Dios. No hay carga demasiado pequeña para llevarla al Padre. Él se interesa por sus hijos.

Segundo, debemos buscar su voluntad. Antes de pedir solo lo que deseamos, debemos preguntarnos qué glorifica a Dios y qué forma nuestro carácter conforme a su Palabra.

Tercero, debemos perseverar. Si la respuesta tarda, no debemos abandonar la fe. La espera puede ser parte de la obra de Dios en nosotros.

Cuarto, debemos confiar en que el Padre da buenas cosas. Si su respuesta es diferente, no significa rechazo. Puede ser protección, formación o dirección.

Quinto, debemos vivir lo que oramos. El que pide a Dios dirección debe estar dispuesto a obedecer. El que pide perdón debe perdonar. El que pide provisión debe vivir con gratitud y responsabilidad.

La aplicación final es sencilla y profunda: ora con confianza, busca con sinceridad, llama con perseverancia y descansa en la bondad del Padre.

Relación de Pedid y se os dará con otras enseñanzas de Jesús

La enseñanza de Pedid y se os dará se relaciona con varias palabras de Jesús. Se conecta con La oración del Padre Nuestro, porque ambas enseñan cómo acercarnos al Padre con confianza y reverencia.

También se relaciona con El Sermón del Monte, porque aparece dentro del mismo mensaje donde Jesús enseña sobre el Reino, la justicia, la piedad sincera y la obediencia.

Se conecta con No juzguéis para no ser juzgados, porque el contexto inmediato de Mateo 7 habla de cómo tratamos a los demás. La oración no debe separarse de una vida humilde y misericordiosa.

Además, se relaciona con La casa sobre la roca, porque toda enseñanza de Jesús debe llevarnos a la obediencia. Pedir, buscar y llamar no son frases para admirar solamente; son palabras para vivir.

Conclusión

La enseñanza “Pedid y se os dará” es una invitación de Jesús a vivir en confianza delante del Padre. Dios no es indiferente a la oración de sus hijos. Él escucha, responde y da buenas cosas conforme a su voluntad perfecta.

Pero esta promesa no debe entenderse como una fórmula para obtener cualquier deseo. Jesús nos llama a pedir, buscar y llamar dentro de una vida rendida a Dios. La oración verdadera nace de un corazón que reconoce su necesidad, busca la voluntad del Señor y persevera con fe.

El Padre celestial sabe dar buenas cosas. A veces responde como esperamos; otras veces nos guía por caminos diferentes. Pero siempre obra con sabiduría, amor y propósito. Por eso, el creyente puede orar con confianza, sin ansiedad y sin temor.

Para seguir estudiando las enseñanzas de Jesús sobre la oración y la vida del Reino, puedes profundizar en La oración del Padre Nuestro, continuar con El Sermón del Monte, revisar No juzguéis para no ser juzgados y estudiar La casa sobre la roca. El llamado de Jesús sigue vigente: pedid, buscad y llamad, confiando en la bondad del Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre Pedid y se os dará

¿Dónde dice la Biblia “Pedid y se os dará”?

La frase “Pedid, y se os dará” aparece en Mateo 7:7 y también en Lucas 11:9. En Mateo forma parte del Sermón del Monte, y en Lucas aparece después de la enseñanza de Jesús sobre la oración.

¿Qué significa Pedid y se os dará?

Significa que Dios invita a sus hijos a acercarse a Él en oración con confianza. Jesús enseña que el Padre escucha, responde y da buenas cosas a quienes le piden conforme a su voluntad.

¿Pedid y se os dará significa que Dios me dará todo lo que pida?

No. Jesús no enseña una oración egoísta ni una fórmula para obtener cualquier deseo. La oración bíblica debe estar unida a la voluntad de Dios, la fe, la obediencia y un corazón sincero.

¿Qué significa pedir, buscar y llamar?

Pedir significa presentar nuestras necesidades a Dios. Buscar implica desear su voluntad, su dirección y su presencia. Llamar habla de perseverar en oración con confianza en la bondad del Padre.

¿Por qué Jesús compara a Dios con un padre que da buenas cosas?

Jesús usa esa comparación para mostrar la bondad del Padre celestial. Si los padres humanos, siendo imperfectos, saben dar cosas buenas a sus hijos, mucho más Dios dará lo que es bueno a quienes le piden.

¿Qué buenas cosas da Dios a los que le piden?

Dios puede dar provisión, dirección, fortaleza, sabiduría, protección y respuesta a necesidades concretas. Pero la mayor bendición es su presencia y la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente, como enseña Lucas 11:13.

¿Cómo debo aplicar Pedid y se os dará en mi vida?

Debes acercarte a Dios con confianza, presentar tus necesidades, buscar su voluntad, perseverar en oración y descansar en su respuesta. También debes vivir en obediencia, sabiendo que la oración verdadera no se separa de la vida cristiana.

Rigoberto Gómez López

Rigoberto Gómez López es editor y webmaster de Estudios Pentecostales. Ha servido como líder, maestro de escuela bíblica, pastor y maestro de instituto bíblico en el ámbito pentecostal apostólico. Es bautizado en el nombre de Jesucristo desde enero de 2001 y escribe recursos bíblicos, sermones y estudios cristianos para edificación de la iglesia.

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