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La fe que agrada a Dios: bosquejo para predicar

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Texto base: Hebreos 11:6

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Tema: La fe que agrada a Dios.

Propósito: mostrar que la fe bíblica confía en Dios, se acerca a Él con perseverancia y se manifiesta mediante una vida obediente.

Idea central: La fe que agrada a Dios no es optimismo ni simple confesión religiosa; es una confianza real en el Dios vivo que nos lleva a buscarle y responder a su Palabra.

Introducción: ¿qué clase de fe agrada a Dios?

La palabra fe se utiliza con mucha facilidad. A veces se identifica con pensamiento positivo, seguridad personal o esperanza de que las circunstancias terminarán como deseamos. Pero Hebreos presenta algo mucho más profundo.

Hebreos 11 comienza diciendo que:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Después presenta ejemplos de personas que respondieron a Dios confiando en aquello que Él había revelado. Abel ofreció por fe, Enoc caminó agradando a Dios, Noé actuó ante cosas que todavía no veía y Abraham obedeció cuando fue llamado.

En medio de esos testimonios aparece esta declaración:

“Sin fe es imposible agradar a Dios”.

Por eso, la fe bíblica no es solamente aceptar que Dios existe. Es acercarnos a Él confiando en quien Él es y vivir respondiendo a su Palabra.

Este mensaje forma parte de nuestros bosquejos cortos para predicar y desarrolla tres características sencillas de la fe que agrada al Señor.

1. La fe que agrada a Dios cree verdaderamente en Él

Hebreos 11:6 dice:

“Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay”.

La fe comienza con Dios, no con nosotros mismos. No descansa en nuestra capacidad de producir determinado resultado mediante pensamientos positivos, sino en la realidad y el carácter del Señor.

Sin embargo, creer que Dios existe no debe reducirse a una aceptación intelectual. Santiago 2:19 recuerda que incluso los demonios creen que Dios es uno y tiemblan. Por eso la fe de Hebreos 11 va más allá de reconocer una verdad acerca de Dios: se acerca a Él y organiza la vida confiando en su palabra.

Enoc agradó a Dios porque caminó por fe

El versículo anterior presenta a Enoc:

“Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte… y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” (Hebreos 11:5).

Génesis 5:24 resume su vida diciendo:

“Caminó, pues, Enoc con Dios”.

La relación entre ambos versículos es importante. Hebreos habla primero de Enoc agradando a Dios y después declara que sin fe es imposible agradarle.

La fe verdadera alcanza nuestra manera de caminar.

Si afirmamos que Dios es santo, su santidad afecta nuestras decisiones. Si creemos que es fiel, podemos confiar cuando todavía no vemos el cumplimiento. Si sabemos que conoce nuestra vida, no dividimos nuestra conducta entre una apariencia pública y otra privada.

Para profundizar en el significado general de la fe bíblica, puedes consultar qué es la fe según la Biblia, donde se desarrolla específicamente Hebreos 11:1.

Aplicación: pregúntate si aquello que confiesas acerca de Dios está influyendo realmente en tu manera de vivir. La fe que agrada al Señor no se queda únicamente en palabras; aprende a caminar delante de Él.

2. La fe que agrada a Dios le busca porque confía en su carácter

Hebreos continúa diciendo que quien se acerca a Dios debe creer:

“que es galardonador de los que le buscan”.

Buscar a Dios expresa deseo de acercarnos a Él, conocerle, escuchar su Palabra y permanecer en comunión con Él. No significa simplemente acudir a Dios cuando deseamos obtener algo.

La fe madura no busca únicamente la mano de Dios, sino al Dios que da, dirige, corrige y sostiene.

El galardón no debe reducirse a recibir todo lo que pedimos

Hebreos 11 contiene grandes victorias, pero también creyentes que atravesaron sufrimiento y murieron sin haber recibido durante su vida terrenal todo aquello que esperaban. El mismo capítulo dice acerca de varios de ellos:

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido” (Hebreos 11:13).

Y hacia el final habla de otros que enfrentaron persecución, prisiones y muerte, aunque recibieron testimonio por su fe (Hebreos 11:35-39).

Por eso, “galardonador de los que le buscan” no significa que toda persona que tenga suficiente fe recibirá inmediatamente salud, prosperidad o la solución que desea. La fe confía en que buscar a Dios nunca es inútil porque Él es fiel y la esperanza final del creyente está en Él.

Puede haber respuestas que lleguen pronto y otras que requieran espera. Puede haber circunstancias que Dios cambie y otras en las que nos conceda gracia para perseverar. En cualquier caso, nuestra confianza permanece en su carácter.

Aplicación: examina qué ocurre cuando una respuesta tarda. ¿Dejas de buscar a Dios porque no recibiste inmediatamente lo que esperabas, o continúas acercándote porque Él sigue siendo digno de confianza?

3. La fe que agrada a Dios produce una respuesta obediente

Hebreos 11 no presenta la fe como una teoría. Una y otra vez la relaciona con acciones concretas.

De Noé dice:

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca” (Hebreos 11:7).

De Abraham declara:

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8).

Noé creyó y actuó.

Abraham creyó y obedeció.

La fe no hizo innecesaria la obediencia; la produjo.

Abraham obedeció sin conocer todo el camino

Abraham no recibió desde el principio un mapa completo de todo lo que ocurriría. Dios lo llamó y él salió confiando en quien lo había llamado.

Esto no significa que la fe cristiana consista en tomar decisiones irracionales y después atribuirlas a Dios. Abraham estaba respondiendo a una palabra que realmente había recibido del Señor.

Nuestra obediencia también necesita estar fundada en la Palabra de Dios. La fe no es seguir cada impulso que sentimos; es confiar suficientemente en Dios como para hacer aquello que Él ha revelado.

El bosquejo sobre la fe de Abraham permite profundizar en cómo esa confianza fue formada y probada durante distintas etapas de su vida.

La relación entre fe y conducta aparece igualmente en Santiago, quien declara que la fe sin obras está muerta. Las obras no compran la salvación ni sustituyen la gracia de Dios; muestran que la fe profesada ha comenzado a producir una respuesta real.

Aplicación: quizá ya sabes qué enseña la Biblia acerca de determinada área de tu vida, pero continúas aplazando la obediencia. La fe que agrada a Dios no espera tener control absoluto de todas las consecuencias para comenzar a obedecer.

Cómo cultivar una fe que agrada a Dios

La fe crece cuando conocemos mejor al Dios en quien confiamos. Por eso necesitamos permanecer en su Palabra, recordar su fidelidad, cultivar la oración y aprender a obedecer incluso en decisiones pequeñas.

También necesitamos evitar medir nuestra fe únicamente por nuestras emociones. Habrá días en que nos sintamos fuertes y otros en que enfrentemos dudas, cansancio o temor. La fe no consiste en producir continuamente una determinada sensación interior, sino en continuar volviendo nuestra confianza hacia Dios.

Cuando llegue una prueba, recuerda quién es Él. Cuando una respuesta tarde, continúa buscándolo. Cuando su Palabra confronte una decisión, responde con obediencia.

Así la fe deja de ser solamente algo que decimos tener y comienza a gobernar nuestra manera de vivir.

Conclusión: una fe que cree, busca y obedece

Hebreos 11:6 resume una verdad decisiva:

“Sin fe es imposible agradar a Dios”.

La fe que agrada al Señor cree verdaderamente en Él, se acerca confiando en su carácter y continúa buscándolo. Esa confianza no permanece encerrada en el pensamiento; produce una vida que responde a su Palabra.

Enoc caminó con Dios.

Noé preparó el arca.

Abraham salió cuando fue llamado.

Cada historia fue diferente, pero en todas vemos una confianza que produjo respuesta.

Quizá hoy necesitas dejar de medir tu fe solamente por aquello que sientes o por los resultados que has recibido. Pregúntate algo más profundo: ¿estoy confiando en Dios de una manera que me lleva a buscarlo y obedecerlo?

La fe que agrada a Dios no necesita conocer todo el futuro para caminar. Necesita conocer a Aquel que guía el camino.

Si estás buscando otras ideas bíblicas para desarrollar mensajes sobre fe y diferentes necesidades de la iglesia, puedes consultar nuestra guía de temas para predicar, donde encontrarás enfoques organizados para preparar predicaciones cristianas.

Cuando necesites desarrollar esta clase de temas con mayor amplitud para una congregación, nuestra biblioteca de sermones escritos listos para predicar reúne mensajes más desarrollados sobre fe, obediencia, perseverancia y otras necesidades de la vida cristiana.

Puedes encontrar además más estructuras breves y temáticas en Bosquejos para predicar.

Rigoberto Gómez López

Rigoberto Gómez López es editor y webmaster de Estudios Pentecostales. Ha servido como líder, maestro de escuela bíblica, pastor y maestro de instituto bíblico en el ámbito pentecostal apostólico. Es bautizado en el nombre de Jesucristo desde enero de 2001 y escribe recursos bíblicos, sermones y estudios cristianos para edificación de la iglesia.

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