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Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: significado bíblico

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Introducción

Jesús dijo: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:10, RVR1960). Esta es una de las bienaventuranzas más desafiantes del Sermón del Monte, porque muestra que la vida del discípulo no siempre será cómoda, aceptada o aplaudida por el mundo.

A diferencia de la manera en que muchas personas entienden la felicidad, Jesús llama bienaventurados no solamente a los mansos, a los misericordiosos o a los pacificadores, sino también a quienes padecen persecución por causa de la justicia. Esto significa que la fidelidad a Dios puede traer oposición, rechazo, burlas, pérdida de aceptación e incluso sufrimiento. Sin embargo, el Señor declara que quienes permanecen fieles bajo esa presión son verdaderamente bendecidos.

Esta bienaventuranza no enseña que todo sufrimiento sea automáticamente bendecido. Jesús especifica la causa: “por causa de la justicia”. No se trata de padecer por malas decisiones, actitudes imprudentes o consecuencias del pecado, sino de sufrir por vivir conforme a la voluntad de Dios, por mantenerse fiel a la verdad, por obedecer la Palabra y por no conformarse a los valores de un mundo que muchas veces rechaza la justicia divina.

Este estudio forma parte de nuestros Estudios bíblicos cristianos y se relaciona directamente con Parábolas y enseñanzas de Jesús, porque desarrolla una enseñanza central de Cristo dentro de El Sermón del Monte. También complementa el estudio general sobre Las bienaventuranzas en la Biblia, donde se explica el conjunto de bendiciones que describen el carácter de los ciudadanos del Reino de Dios.

Texto bíblico de Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia

Mateo 5:10 dice:

“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.”

Este versículo tiene dos elementos principales. Primero, Jesús habla de una experiencia dolorosa: padecer persecución. Segundo, aclara la causa de ese sufrimiento: por causa de la justicia. Luego presenta la promesa: “porque de ellos es el reino de los cielos”.

La palabra de Jesús es clara: el discípulo que vive conforme a la justicia de Dios puede encontrar resistencia en el mundo. Pero esa oposición no significa abandono de Dios. Al contrario, Jesús declara que tales personas son bienaventuradas porque pertenecen al Reino de los cielos.

Esta bienaventuranza cierra el primer grupo de declaraciones de Mateo 5:3-10. Es significativo que la primera bienaventuranza y esta última tengan la misma promesa: “porque de ellos es el reino de los cielos”. La vida del Reino comienza con pobreza espiritual y puede llegar a ser probada por la persecución, pero en ambos casos la promesa de Dios permanece firme.

Contexto de Mateo 5:10 en el Sermón del Monte

Para entender correctamente esta bienaventuranza, debemos ubicarla dentro del Sermón del Monte. Jesús ha venido describiendo el carácter del discípulo del Reino: pobre en espíritu, sensible al dolor espiritual, manso, hambriento de justicia, misericordioso, limpio de corazón y pacificador.

Después de esa descripción, el Señor añade: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia”. Esto nos muestra una verdad importante: el carácter del Reino puede provocar oposición en un mundo que no siempre ama la verdad de Dios.

El discípulo que vive en humildad puede ser despreciado por los orgullosos. El que llora por el pecado puede ser incomprendido por quienes se burlan de la santidad. El manso puede ser visto como débil por quienes valoran la agresividad. El que tiene hambre y sed de justicia puede incomodar a quienes viven cómodos en la injusticia. El limpio de corazón puede parecer extraño en una generación de doblez. El pacificador puede ser rechazado por quienes aman la contienda.

Por eso, esta bienaventuranza no aparece por casualidad. Jesús está mostrando que vivir el carácter del Reino no siempre trae aceptación humana. A veces trae persecución. Sin embargo, el creyente no debe abandonar la justicia para evitar el rechazo.

Después de esta enseñanza, Jesús dirá: “Vosotros sois la sal de la tierra” y “Vosotros sois la luz del mundo”. Esto significa que la persecución no debe apagar el testimonio. Aunque haya oposición, el discípulo sigue llamado a preservar, alumbrar y glorificar al Padre.

Qué significa padecer persecución

Padecer persecución significa sufrir oposición, rechazo, presión, maltrato, desprecio o daño por causa de una convicción fiel delante de Dios. La persecución puede tomar diferentes formas según el contexto, la cultura y la época.

En algunos lugares, la persecución puede ser abierta y violenta. Hay creyentes que han sido encarcelados, expulsados, golpeados o privados de derechos por causa de su fe. En otros contextos, la persecución puede ser más sutil: burlas, exclusión, presión familiar, desprecio social, discriminación, pérdida de oportunidades o falsas acusaciones.

Jesús no presenta la persecución como algo extraño en la vida del creyente. En Juan 15:18-20 dijo que si el mundo aborrece a sus discípulos, deben recordar que primero lo aborreció a Él. También dijo: “Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán”.

Pablo también escribió: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12). Esta afirmación no significa que todos sufrirán exactamente de la misma manera, pero sí muestra que una vida piadosa puede producir rechazo en un mundo contrario a Dios.

La persecución no debe sorprender al creyente. Jesús ya la anunció. Pero también prometió bendición para quienes permanecen fieles.

Qué significa “por causa de la justicia”

La frase “por causa de la justicia” es esencial para interpretar Mateo 5:10. Jesús no dice: “Bienaventurados todos los que sufren”, sino “los que padecen persecución por causa de la justicia”.

La justicia, en este contexto, se refiere a vivir conforme a la voluntad de Dios. Implica obediencia, rectitud, fidelidad, santidad, verdad y una vida alineada con los valores del Reino. No es simplemente defender una causa humana, ni sufrir por una opinión personal, ni padecer por actitudes equivocadas. Es sufrir por hacer lo correcto delante del Señor.

Una persona puede enfrentar oposición por muchas razones: por imprudencia, por orgullo, por palabras ofensivas, por mal carácter o por decisiones equivocadas. Eso no debe confundirse con persecución por causa de la justicia.

Pedro lo explicó claramente: “Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello” (1 Pedro 4:15-16).

Esto nos ayuda a aplicar bien la enseñanza. Si sufrimos por desobediencia, necesitamos arrepentimiento. Si sufrimos por causa de la justicia, necesitamos firmeza, paciencia y confianza en Dios.

La persecución que nace de vivir conforme a Dios

La vida justa confronta al mundo aun cuando no busque provocar. Un creyente fiel puede incomodar simplemente por vivir diferente. Su honestidad puede incomodar a los corruptos. Su pureza puede incomodar a quienes aman el pecado. Y su fidelidad puede incomodar a quienes prefieren una fe superficial. Su obediencia puede incomodar a quienes rechazan la autoridad de Dios.

Jesús no llama a sus discípulos a buscar pleitos innecesarios. El creyente debe vivir con mansedumbre, sabiduría y amor. Pero si aun viviendo así enfrenta rechazo por mantenerse fiel a la justicia de Dios, no debe desanimarse.

La persecución por causa de la justicia revela que hay un conflicto entre los valores del Reino y los valores del mundo. El mundo muchas veces celebra lo que Dios condena y rechaza lo que Dios aprueba. Por eso, el discípulo de Cristo necesita convicción.

El creyente no debe cambiar la verdad para ser aceptado. Tampoco debe actuar con arrogancia. Debe mantenerse firme con humildad, recordando que la justicia que agrada a Dios no es una bandera de orgullo personal, sino una vida rendida al Señor.

Ser perseguido por causa de la justicia no es fracasar; es permanecer fiel cuando obedecer a Dios tiene un costo.

La diferencia entre persecución y oposición por mal testimonio

Es necesario hacer esta diferencia porque algunas personas pueden usar la palabra “persecución” para justificar consecuencias que en realidad nacen de un mal testimonio. Jesús no bendice el sufrimiento causado por orgullo, imprudencia, pecado o falta de amor.

Si una persona trata mal a otros y luego recibe rechazo, no necesariamente está siendo perseguida por causa de la justicia. Si alguien habla con dureza innecesaria, sin gracia ni mansedumbre, y otros reaccionan negativamente, debe examinar su conducta. Y si alguien sufre por desobedecer principios bíblicos, no debe llamar persecución a lo que es consecuencia de sus actos.

La persecución bienaventurada tiene una causa santa: la justicia de Dios. Debe estar unida a una vida limpia, humilde y fiel.

Por eso, el creyente debe procurar que, si es rechazado, sea por obedecer a Cristo y no por representar mal a Cristo. Debe cuidar su manera de hablar, su actitud, sus motivaciones y su testimonio.

Primera de Pedro 3:16 dice que debemos tener buena conciencia, para que en lo que murmuran de nosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian nuestra buena conducta en Cristo.

El creyente debe vivir de tal manera que la acusación del mundo no encuentre fundamento verdadero en su conducta.

Porque de ellos es el Reino de los cielos

La promesa de esta bienaventuranza es la misma que aparece en la primera: “porque de ellos es el reino de los cielos”. Esto crea un marco precioso dentro de las bienaventuranzas. Los pobres en espíritu reciben el Reino, y los perseguidos por causa de la justicia también reciben el Reino.

Esta promesa enseña que la persecución no puede quitarle al creyente lo más importante. Puede quitarle aceptación humana, comodidad, oportunidades o reconocimiento, pero no puede quitarle su pertenencia al Reino de Dios.

El Reino de los cielos habla del gobierno de Dios, de la vida bajo su autoridad y de la esperanza eterna de los redimidos. Quien padece por causa de la justicia puede parecer derrotado ante los ojos del mundo, pero ante Dios pertenece al Reino.

Esta promesa sostiene al creyente en tiempos difíciles. No todo lo que se pierde por obedecer a Dios es pérdida verdadera. El apóstol Pablo dijo que estimaba todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo (Filipenses 3:8). La fidelidad al Señor vale más que cualquier ventaja temporal.

Cuando el creyente recuerda que el Reino de los cielos le pertenece, puede soportar el rechazo sin negar a Cristo.

La persecución en la vida de Jesús

Jesús es el ejemplo supremo de alguien que padeció por causa de la justicia. Él no cometió pecado, no hubo engaño en su boca, hizo bienes, sanó enfermos, predicó la verdad, mostró misericordia y reveló el corazón del Padre. Sin embargo, fue rechazado, acusado falsamente, perseguido y crucificado.

Su vida demuestra que la persecución no siempre es señal de haber hecho algo malo. A veces es precisamente la justicia la que despierta rechazo. Cristo fue la luz verdadera, y las tinieblas no la recibieron.

Juan 3:19 dice: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Esta verdad explica por qué la justicia puede provocar resistencia. La luz expone lo que la oscuridad quiere esconder.

El discípulo no es mayor que su Señor. Si Jesús fue rechazado por vivir y hablar la verdad, sus seguidores también deben estar preparados para enfrentar oposición.

Pero así como Cristo venció, también sostiene a los suyos. La persecución no tiene la última palabra. La fidelidad de Dios sí.

La persecución en la vida de los primeros creyentes

El libro de los Hechos muestra que los primeros creyentes enfrentaron persecución por predicar a Jesucristo y obedecer a Dios antes que a los hombres. Los apóstoles fueron amenazados, encarcelados y azotados, pero no abandonaron la fe.

En Hechos 5:41 se dice que salieron de la presencia del concilio “gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.” Esta respuesta revela una convicción profunda. No celebraban el dolor por sí mismo, sino el honor de sufrir por fidelidad al Señor.

Esteban fue perseguido por dar testimonio de la verdad. La iglesia en Jerusalén fue dispersada por la persecución, pero esa dispersión ayudó a que el evangelio se extendiera. Saulo perseguía a la iglesia antes de ser transformado por el Señor, y luego él mismo padeció por el nombre de Cristo.

Esto nos recuerda que la persecución no puede detener la obra de Dios. Muchas veces, lo que el enemigo usa para intimidar, Dios lo usa para fortalecer, purificar y extender el testimonio de su pueblo.

Cómo debe responder el creyente ante la persecución

La respuesta cristiana ante la persecución debe reflejar el carácter de Jesús. No debemos responder con odio, venganza, amargura ni dureza. El creyente perseguido sigue siendo llamado a vivir como discípulo del Reino.

Primero, debe permanecer fiel. La presión no debe llevarlo a negar la verdad ni a abandonar la obediencia.

Segundo, debe responder con mansedumbre. La justicia de Dios no debe defenderse con orgullo carnal. Pedro enseñó que debemos presentar defensa con mansedumbre y reverencia.

Tercero, debe orar. Jesús enseñó en Mateo 5:44: “Amad a vuestros enemigos… y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” Esto muestra que el corazón del discípulo no debe ser dominado por resentimiento.

Cuarto, debe cuidar su testimonio. La persecución no debe llevarnos a perder la gracia en nuestras palabras ni la limpieza en nuestra conducta.

Quinto, debe mirar la recompensa eterna. La fidelidad a Dios siempre vale más que la aprobación humana.

La persecución no debe apagar la sal ni la luz

Después de hablar de la persecución, Jesús dice: “Vosotros sois la sal de la tierra” y “Vosotros sois la luz del mundo”. Este orden es muy importante. El Señor sabe que sus discípulos serán rechazados en algunos momentos, pero aun así les recuerda su identidad y misión.

El creyente perseguido no debe perder su sabor espiritual. No debe volverse amargo, indiferente o mundano. Debe seguir siendo sal: preservando la verdad, viviendo con pureza y hablando con gracia.

Tampoco debe esconder la luz. La presión del mundo puede tentar al creyente a callar, ocultar su fe o diluir su testimonio. Pero Jesús enseña que la luz no se pone debajo del almud, sino sobre el candelero.

Por eso, esta bienaventuranza se conecta directamente con Vosotros sois la sal de la tierra y Vosotros sois la luz del mundo. La fidelidad bajo persecución es una de las formas más poderosas de mostrar que Cristo reina en el corazón.

Relación con “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen”

Mateo 5:10 presenta la bienaventuranza general: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia”. Luego, en Mateo 5:11-12, Jesús aplica esa verdad de manera más directa a sus discípulos: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan…”

Ambos pasajes están unidos, pero no son exactamente lo mismo. Mateo 5:10 declara la bienaventuranza principal sobre los perseguidos por causa de la justicia. Mateo 5:11-12 amplía la enseñanza, mencionando vituperios, persecución, falsas acusaciones, gozo, recompensa y el ejemplo de los profetas.

Por eso, Mateo 5:10 presenta la octava bienaventuranza, mientras que Mateo 5:11-12 amplía la aplicación personal de esa persecución, mostrando cómo el discípulo debe entender los vituperios, las falsas acusaciones y el rechazo por causa de Cristo.

Relación con las demás bienaventuranzas

Esta bienaventuranza no está aislada. Es el cierre natural del retrato espiritual que Jesús viene mostrando.

Los pobres en espíritu dependen de Dios. Los que lloran tienen un corazón sensible. Los mansos no responden con violencia. Los que tienen hambre y sed de justicia desean agradar al Señor. Los misericordiosos reflejan compasión. Los limpios de corazón viven con sinceridad delante de Dios. Los pacificadores buscan reconciliación. Y los perseguidos por causa de la justicia permanecen fieles aun cuando esa vida les trae oposición.

Así, la persecución no aparece como algo desconectado del carácter cristiano. Es una posible consecuencia de vivir las bienaventuranzas en un mundo contrario a Dios.

La persecución por causa de la justicia no aparece aislada en el Sermón del Monte. Forma parte del conjunto de Las bienaventuranzas en la Biblia, donde Jesús describe el carácter del discípulo del Reino: humilde delante de Dios, sensible al pecado, manso, hambriento de justicia, misericordioso, limpio de corazón, pacificador y fiel aun cuando obedecer al Señor trae oposición.

Errores comunes al interpretar Mateo 5:10

Un error común es pensar que toda oposición contra un creyente es persecución por causa de la justicia. No siempre es así. Algunas veces la oposición puede venir por actitudes equivocadas, falta de sabiduría o mal testimonio.

Otro error es buscar persecución como si el sufrimiento fuera una meta espiritual. Jesús no llama a provocar rechazo innecesario, sino a permanecer fiel si la obediencia a Dios trae oposición.

También es un error responder a la persecución con odio. El discípulo de Cristo debe amar, orar, perdonar y mantener un buen testimonio.

Otro error es pensar que la persecución significa fracaso. A veces la fidelidad produce rechazo, pero eso no significa que Dios haya abandonado al creyente. Jesús declara bienaventurados a quienes padecen por causa de la justicia.

Finalmente, es un error separar esta bienaventuranza del Reino. La promesa central es: “porque de ellos es el reino de los cielos”. La esperanza del creyente perseguido no está en la aprobación del mundo, sino en la fidelidad de Dios.

Cómo aplicar esta bienaventuranza hoy

La primera aplicación es vivir con integridad. Si vamos a sufrir oposición, que sea por causa de la justicia y no por causa de un mal testimonio.

La segunda aplicación es no negociar la verdad para agradar al mundo. El creyente debe vivir con amor, pero también con convicción.

La tercera aplicación es responder con mansedumbre. Ser perseguidos no nos autoriza a actuar con ira carnal ni a devolver mal por mal.

La cuarta aplicación es orar por quienes se oponen. Jesús nos llamó a orar por los que nos persiguen, no a desear su destrucción.

La quinta aplicación es mantener la esperanza. La persecución puede ser dolorosa, pero no es eterna. El Reino de los cielos pertenece a quienes permanecen fieles al Señor.

La sexta aplicación es seguir siendo sal y luz. La oposición no debe apagar el testimonio, sino llevarnos a depender más de Dios.

Conclusión

“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia” es una bienaventuranza profunda y desafiante. Jesús no promete que la vida del discípulo siempre será aceptada por el mundo. Al contrario, enseña que vivir conforme a la justicia de Dios puede traer oposición.

Pero esa oposición no debe desanimar al creyente. Si padecemos por causa de la justicia, no estamos fuera de la bendición de Dios. Jesús declara que de tales personas es el reino de los cielos. La aprobación del Señor vale más que el reconocimiento del mundo.

Esta bienaventuranza también nos llama al autoexamen. Debemos asegurarnos de que nuestra oposición venga por fidelidad a Dios y no por mal testimonio. El creyente debe vivir con integridad, verdad, mansedumbre y amor.

Para continuar estudiando las enseñanzas de Jesús, puedes profundizar en Las bienaventuranzas en la Biblia, revisar Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, estudiar El Sermón del Monte, continuar con Vosotros sois la sal de la tierra, meditar en Vosotros sois la luz del mundo y seguir explorando otros temas dentro de Parábolas y enseñanzas de Jesús. La persecución por causa de la justicia no cancela la bendición; confirma que el creyente pertenece a un Reino que el mundo no puede destruir.

Preguntas frecuentes sobre los que padecen persecución por causa de la justicia

¿Dónde dice la Biblia “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia”?

Esta frase aparece en Mateo 5:10, dentro del Sermón del Monte. En la Reina-Valera 1960 dice: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” Esta bienaventuranza cierra la primera serie de declaraciones de Jesús en Mateo 5:3-10 y muestra que el carácter del discípulo del Reino puede traer oposición. Después de hablar de humildad, mansedumbre, misericordia, pureza y paz, Jesús enseña que quienes viven conforme a la justicia de Dios pueden ser rechazados por un mundo que no siempre ama la verdad.

¿Qué significa padecer persecución por causa de la justicia?

Padecer persecución por causa de la justicia significa sufrir oposición, rechazo, presión, burlas, maltrato o pérdida por vivir conforme a la voluntad de Dios. No se trata de sufrir por cualquier causa, sino por obedecer la Palabra, mantener una conducta recta, rechazar el pecado, defender la verdad y permanecer fiel al Señor. La justicia mencionada por Jesús no es orgullo religioso ni deseo de imponer una opinión personal, sino una vida alineada con Dios. El creyente es bienaventurado cuando padece por hacer lo correcto delante del Señor.

¿Toda persecución o crítica es por causa de la justicia?

No. Jesús habla de padecer por causa de la justicia, no por malas acciones, imprudencia, orgullo, falta de sabiduría o mal testimonio. Si una persona sufre consecuencias por actuar mal, necesita arrepentirse y corregir su camino. Pero si sufre por obedecer a Dios, vivir con integridad, rechazar el pecado o mantenerse fiel a la verdad, entonces puede encontrar consuelo en esta promesa de Jesús. Es importante examinar el corazón y la conducta para distinguir entre oposición por fidelidad y consecuencias por actitudes equivocadas.

¿Por qué Jesús llama bienaventurados a los perseguidos?

Jesús llama bienaventurados a los perseguidos por causa de la justicia porque, aunque puedan perder aprobación humana, tienen la aprobación de Dios. La persecución puede quitar reconocimiento, comodidad o aceptación social, pero no puede quitar la promesa del Reino. El mundo puede rechazar al creyente fiel, pero Dios lo llama bienaventurado. Esta bienaventuranza nos recuerda que la verdadera dicha no depende de ser aceptados por todos, sino de permanecer firmes en la voluntad del Señor. La fidelidad a Dios vale más que la aprobación del mundo.

¿Qué diferencia hay entre Mateo 5:10 y Mateo 5:11-12?

Mateo 5:10 presenta la bienaventuranza general: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia.” Luego, Mateo 5:11-12 amplía esa enseñanza de manera más directa, hablando de vituperios, persecución, falsas acusaciones, gozo y recompensa en los cielos. Mateo 5:10 declara la bendición sobre quienes sufren por la justicia; Mateo 5:11-12 muestra cómo esa persecución puede manifestarse personalmente en la vida de los discípulos por causa de Cristo. Ambos pasajes están unidos, pero Mateo 5:10 expresa la bienaventuranza principal.

¿Cómo debe responder un cristiano a la persecución?

Un cristiano debe responder a la persecución con fidelidad, mansedumbre, oración, amor y buen testimonio. Jesús enseñó: “Amad a vuestros enemigos… y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). Esto no significa aprobar el mal ni negar el dolor, sino evitar que la oposición llene el corazón de odio, venganza o amargura. El creyente debe permanecer firme en la verdad, cuidar sus palabras, actuar con sabiduría y confiar en que Dios es justo. La persecución no debe apagar la luz del testimonio cristiano.

¿Qué significa “porque de ellos es el reino de los cielos”?

La promesa “porque de ellos es el reino de los cielos” significa que los perseguidos por causa de la justicia pertenecen al gobierno de Dios y tienen una esperanza eterna segura. La persecución puede hacer que el creyente parezca débil ante el mundo, pero delante de Dios pertenece a un Reino que no puede ser destruido. Esta misma promesa aparece en la primera bienaventuranza, mostrando que el Reino pertenece tanto a los humildes como a los fieles que padecen por la justicia. La oposición del mundo no cancela la herencia del creyente en Dios.

Rigoberto Gómez López

Rigoberto Gómez López es editor y webmaster de Estudios Pentecostales. Ha servido como líder, maestro de escuela bíblica, pastor y maestro de instituto bíblico en el ámbito pentecostal apostólico. Es bautizado en el nombre de Jesucristo desde enero de 2001 y escribe recursos bíblicos, sermones y estudios cristianos para edificación de la iglesia.

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