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La unidad de la iglesia (Reflexión): El Diseño de Dios para manifestar su gloria

I. ¿Qué es la unidad?

Introducción: Reflexión sobre la Unidad de la iglesia (Bosquejo corto)

El tema de la unidad en la iglesia es de gran importancia para el fortalecimiento del cuerpo de Cristo y la proclamación del evangelio de salvación. Pero antes de profundizar en este tema leamos lo que dice Eclesiastés 4:9-12:

«Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿Cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto«.

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A) El poder de la unidad nos da más efectividad en el trabajo

Trabajar como un equipo unido tiene el poder de provocar más efectividad en el trabajo que realizan, cuando el equipo se une tiene más triunfo. Cuando estás en unidad y viene algún tropiezo alguien te podrá levantar. Los tropiezos son normales, el problema es que te quedes frustrado.

La unidad permite que tu posición por la vida se mantenga, hay momentos donde nos sentimos desanimados por el cansancio, los problemas, algunas veces las enfermedades, pero si estamos unidos no perderemos las ganas de vivir y de lograr nuestros sueños. La unidad nos permite enfrentar los ataques de la vida y del enemigo y vencer.

Cuando peleas solo, es más fácil que te derroten. La unidad es un proceso que se va construyendo en base a las teorías, experiencia y prácticas concretas. Para el proceso de unidad tiene que haber amor a la verdad, sinceridad e integridad moral. No basta repetir retóricamente, sino una actitud y una conducta consecuente al amor a la verdad. La unidad es un requisito fundamental de nuestra vocación cristiana, no se puede concebir un cristiano que desprecia la unidad.

B) ¿Qué significa unidad?

Propiedad que tienen las cosas de no poder dividirse ni fragmentarse sin alterarse. Unión, acuerdo o coincidencia de varias personas o grupos en torno a una opinión, propósito o interés.

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II. Beneficios de la unidad en la iglesia

La unidad desata un gran poder y nos hace alcanzar varios beneficios como:

A) Dios envía bendición y vida eterna (Salmo 133:1-3)

El salmista nos habla de la importancia de que los hijos de Dios seamos unidos y hace referencia a no solo el hecho de estar juntos, porque puede haber familias, personas juntas, pero están en discordia y desacuerdo. La bendición es para los que están juntos y en armonía, en paz, en acuerdo, en amistad.

La unidad en en el pueblo de Dios trae como resultado la bendición, pero, ¿Qué es bendición? Es toda clase de bien; prosperidad, regalo, felicidad, abundancia. Una de las claves para recibir bendición es mantenerse unido.

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B) Produce mejores resultados (Nehemías 2:17-18)

Recordando la historia de Nehemías, podemos ver como en Jerusalén había un problema, los muros que se suponía debían de proteger a la ciudad estaban derrumbados. Un hombre tuvo la carga y la visión de que esos muros debían reedificarse, pero primero debía conseguir que el pueblo se uniera para lograrlo.

El poder de la unidad causó que los muros que para un solo hombre tomaría años edificar, en tiempo récord gracias a la unidad de muchas familias, se levantaron a pesar de que había pasado mucho tiempo desde que habían sido derrumbados.

Cuando nos unimos con un propósito podemos lograr mejores resultados. Debemos unirnos para ver familias cambiadas, que la palabra de Dios se siga predicando, la unidad provocará que más hogares se abran y muchos conozcan el amor de Dios. una sola persona no causara el mismo impacto que cuando nos unimos todos.

C) Desata el poder de Dios (Hechos 2:1-4)

La palabra unánime quiere decir que los discípulos de Jesús no solo estaban juntos, sino que estaban en común acuerdo, en el mismo sentir o parecer.

Había una completa unidad entre ellos. Esto causó que fuera desatado el poder de Dios que cambiaría el rumbo de sus vidas, ya que ese día recibieron el bautismo del Espíritu Santo.

Dios quiere desatar su poder en nuestras vidas, es necesario que para ellos estemos en acuerdo con un mismo sentir, una misma visión, un mismo parecer.

Dios quiere desatar milagros en nuestras familias, en los matrimonios, en nuestro ministerio, pero necesitamos estar unidos.

D) Hace que Jesús sea visible (Juan 17:21)

La unidad es tan importante que Jesús en su última oración elevó una petición para que los discípulos fueran uno como él y el Padre eran uno, para el Señor la unidad en la iglesia era de suma importancia.

La unidad hace que los que no creen, puedan creer en Jesús, son los lazos de unidad que hacen visible a Jesús a través de nuestras vidas.

Cuando las personas ven que servimos con un propósito, que no le ponemos excusas a Dios y que estamos dispuestos a ser “uno” entonces la gente cree.

Dios nos hace un llamado para que vivamos en unidad para que podamos ser bendecidos, para ver mejores resultados en nuestro trabajo, para que su poder se manifieste y para que Cristo pueda ser visto a través de lo que hacemos, podemos convertirnos en un hilo que se une a los demás para formar un amarre muy fuerte y lograr grandes cosas en Dios (Efesios 4:2; Efesios 4:4-6).

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III. ¿Por qué es importante la unidad en la iglesia?

Cristo ruega por la unidad de su pueblo con el propósito que el mundo crea y conozca que el vino a esta tierra, porque solo a través de Cristo hay esperanza de vida eterna (Hch.4:12). Y es por esto que la unidad del pueblo de Dios es un asunto que debe estar encabezando como prioridad nuestra.

El poder evangelístico está en directa proporción con el grado de unidad que exista y esto deja de manifiesto la gravedad y la urgencia del problema, porque mientras más tiempo nos tomemos en materializar esta unidad, más vidas humanas pasaran al umbral de la muerte sin Cristo y toda persona que ha llegado a los pies de Cristo sabe lo que eso significa. Por lo tanto, es apremiante que avancemos en esta urgente necesidad por el bienestar de la humanidad.

La unidad en la iglesia de Dios es la única estrategia efectiva para ganarle definitivamente la guerra a Satanás. Esta es la solución de Dios para la incredulidad del mundo, pero esta unidad para ser efectiva, debe obedecer los parámetros establecidos por Cristo.

La unidad que el Señor espera en nosotros esta condicionada a cierto criterio, y en la misma oración encontramos este criterio. Este criterio o norma para la unidad es la verdad; “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Sn.Jn.17:17). Cristo espera que los suyos se distingan por su verdad. El vivir en la verdad es lo que hace la diferencia y es lo que el mundo necesita ver para que pueda creer en Cristo.

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IV La unidad en el trabajo

A) ¿Qué es un equipo de trabajo?

Cada uno de nosotros tenemos que trabajar en equipo, pero ¿Qué es un equipo de trabajo?. Un equipo de trabajo es un conjunto de individuos que cooperan para lograr un solo resultado general. La división del esfuerzo se enlaza en un solo resultado coordinado, donde el total es más y diferente que la suma de sus partes individuales.

Un equipo de trabajo es un conjunto de personas que debe colaborar hasta cierto grado para alcanzar las metas comunes.

También se puede decir que un equipo de trabajo es un conjunto estructurado de relaciones en el que los integrantes tienen responsabilidades que deben cumplir juntos, u objetivos o metas a fines productivos.

B) ¿Cómo surge el trabajo en equipo?

El trabajo en equipo nace como una necesidad de tener relaciones con otras personas, la cual es una de las más fuertes y constantes. El desarrollo de equipo debe comenzar con el sentimiento de una firme necesidad de mejorar algunas condiciones o procesos básicos que están interfiriendo en el logro de las metas de la organización. Cuando se agrupan las personas como un equipo, la rotación disminuye, se realiza un trabajo mucho mejor.

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V. La unidad en la iglesia reflejada en el testimonio

Para que sea posible la unidad en una comunidad que suele ser muy dispar, se necesita de mucha hombría ya que es necesario que, entre los componentes de esa comunidad, pueda existir una relación en la que reine la humildad, mansedumbre, tolerancia, paciencia.

Esto implicara que cada uno de sus miembros aprenda a negarse a sí mismo a favor de la unidad en la iglesia. Dejar sus intereses personales a favor de los intereses de Cristo. Renunciar gustos y apetencias personales por los que puedan beneficiar a todo el cuerpo y darle la honra al Señor Jesucristo.

La unidad reflejada por cada comunidad cristiana es el mejor testimonio que podemos dar a la sociedad tan dividida e individualista de la que somos parte, aunque “No seamos del mundo”. Es bien sabido que el enemigo de Cristo y el nuestro, constantemente se preocupa por levantar paredones divisorios entre los seres humanos y en particular entre los cristianos.

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VI. Unidad como resultado de la unidad de Dios

Así como nuestro Dios es uno, así también los cristianos debemos esforzarnos en mantener la unidad en el vínculo de la paz.

A) Podemos decir:

  • Hay un cuerpo porque hay solo un Espíritu.
  • Hay una esperanza, que pertenece a nuestra vocación cristiana, porque hay solo un Señor
  • Hay una sola familia cristiana, porque hay solo un Dios y Padre.

VII. Unidad fortalecida por el conjunto

Cada integrante de la iglesia ha recibido el don de la gracia salvadora, y a cada uno le ha sido dado dones para beneficio del conjunto de esta nueva comunidad.

Dios mismo se encarga de capacitar con dones a los miembros de su iglesia para que entre ellos sean unidos en la capacitación espiritual.

Es precisamente la diversidad la que enriquece y fortalece a la comunidad cristiana. Todas estas capacidades son indispensables para que la unidad sea sustentada.

Cuando los cristianos comprenden la importancia del don que han recibido y estén dispuestos a ponerlos al servicio del Señor y de los demás, aprenderán que en realidad todos se necesitan para que la iglesia funcione equilibradamente en pro de su misión.

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VIII. La unidad produce crecimiento

Si es cierto que “La unión hace la fuerza” también es cierto que la unión ayuda al crecimiento espiritual. La voluntad de Dios es que todos alcancen la medida de la estatura de Cristo, que los santos sean perfeccionados en ese vínculo de unidad.

Ese crecimiento debe ser cognitivo, afectivo y volitivo. Debe conducir a cambios integrales en el ser humano. No basta con lograr un cabal conocimiento de cuál sea la voluntad de Dios, sino que es en el vínculo de una iglesia sana donde cada creyente crece de tal manera que anhela y procura cambios en su manera de vivir la fe. (Efesios 4:3; Romanos 14:19; 1 Corintios 1:10).

IX. Requisitos para mantener la unidad en la iglesia

A) Estar en Cristo

La verdad acerca del evangelio de Cristo, específicamente la obra salvadora de Cristo. Toda unidad que no está basada en la verdad de Cristo es falsa, es un fraude, es un engaño, es falacia, es algo totalmente erróneo que de nada servirá.

En la medida que estemos unidos en estas verdades, todo lo demás no nos puede dividir, “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” (Ef.2:11-20).

B) Manteniendo puro el evangelio

El evangelio es la base de la unidad en la iglesia Fil.1:27: «Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio».

El evangelio se convierte en la base de todas las demás doctrinas y practicas bíblicas, comenzando con la gracia de Dios y la justificación por fe hasta toda la demás doctrina y practicas importantes.

C) Cultivando el amor fraternal

La unidad o armonía se logra primeramente cuando se tiene un mismo ideal, visión o propósito. Para lograr la unidad, todos trabajan para todos y no en contra. En un equipo se tiene que buscar que el equipo gane y no solo un jugador.

La clave para lograr la unidad en la iglesia es la humildad. Es tener el carácter para reconocer que la idea de otro es mejor, tener el carácter de reconocer cuando hay errores, y cuando se piensa en el beneficio de los demás y no en el beneficio personal.

La idea de sentir lo mismo es de pensar y ponerse de acuerdo y cuando se habla del mismo amor, se refiere al amor fraternal, sintiendo una misma cosa. Se vincula aquí lo que pensamos con lo que sentimos. (1Pedro 1:17-23).

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X. ¿Cómo vivir la unidad en la práctica dentro de la iglesia local?

Hablar de unidad es relativamente fácil; vivirla es el verdadero desafío. La unidad no se manifiesta únicamente en declaraciones doctrinales, sino en actitudes diarias, decisiones conscientes y relaciones saludables dentro del cuerpo de Cristo.

La verdadera unidad se pone a prueba cuando surgen diferencias, desacuerdos, heridas o frustraciones. Por eso, es necesario aprender cómo se vive la unidad de forma práctica en la iglesia local.

A) Practicando la comunicación honesta y edificante

La unidad se debilita cuando el silencio, la murmuración o el chisme reemplazan la comunicación sincera. Una iglesia unida aprende a hablar con verdad, pero siempre con amor. No se trata de evitar los conflictos, sino de enfrentarlos con madurez espiritual.

Hablar directamente con la persona involucrada, evitar comentarios destructivos y buscar siempre la edificación mutua son prácticas esenciales para preservar la unidad.

B) Aprendiendo a resolver conflictos de manera bíblica

Los conflictos no necesariamente destruyen la unidad; lo que la destruye es la forma incorrecta de manejarlos. La unidad se fortalece cuando los creyentes aprenden a:

  • Escuchar antes de responder
  • Pedir perdón cuando han fallado
  • Extender gracia cuando han sido heridos

Resolver los conflictos conforme al espíritu del evangelio honra a Cristo y protege la comunión.

C) Sirviendo con un corazón humilde

La unidad florece cuando cada creyente entiende que no está en la iglesia para ser servido, sino para servir. La humildad nos permite reconocer que todos somos necesarios, pero ninguno es indispensable.

Cuando el servicio se convierte en competencia, la unidad se resiente; cuando el servicio nace del amor, la unidad se fortalece.

D) Aceptando la diversidad sin perder el propósito común

Dios no diseñó a la iglesia como un cuerpo uniforme, sino como un cuerpo diverso. Diferentes dones, personalidades y funciones no son una amenaza para la unidad, sino una bendición cuando todos avanzan hacia el mismo propósito.

La unidad no significa pensar igual en todo, sino caminar juntos en la misma dirección.

E) Orando juntos de manera constante

La oración congregacional es uno de los medios más poderosos para fortalecer la unidad. Cuando la iglesia ora unida, los corazones se alinean, los orgullos se quebrantan y el Espíritu Santo obra reconciliación.

Una iglesia que ora junta aprende a depender más de Dios que de sus propias fuerzas.

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XI. Recomendaciones para alcanzar la unidad en la iglesia

1) Reconocer que Cristo es la única autoridad y cabeza de la Iglesia (Col.1:18).

2) Mantener la unidad del Espíritu: Comprender que esto no se logra por medio de negociaciones o ceder las partes una porción de la verdad, unirse sin ser verdaderamente uno, como tampoco por cualquier esfuerzo humano. La unidad básica u orgánica se obtiene solo a través del Espíritu Santo. Sin ella ninguno podemos ser el cuerpo de Cristo.

3) Reconocer que los aspectos que resalta Pablo a la carta a los Efesios capitulo 4:3-6 son esenciales. Después de la exhortación que hace el apóstol Pablo a los de Efesios 4:3 les insta a “guardar la unidad del Espíritu en el vinculo de la paz” en los versículos 4 al 6 se asientan los siete elementos fundamentales que componen la unidad.

Un cuerpo: El cuerpo de Cristo o sea la iglesia (Ef.1:22-23)

Un Espíritu: (Efesios 4:4)

Una sola esperanza: Vida eterna (Romanos 15:13).

Un Señor: Jesucristo (Hch.2:36)

Una fe: El evangelio de Cristo o sea, el conjunto básico de doctrinas hallado en el Nuevo Testamento, (Judas 3).

Un bautismo: Por inmersión en agua, como expresión de fe y arrepentimiento (Hch.2:38).

Un Dios y Padre: El soberano del universo, quien se revela así mismo en la Biblia.

4) Promover actitudes que conducen a la paz y armonía:

  • Humildad, mansedumbre, paciencia, sobrellevar los unos a los otros en amor (Ef.4:1-2).
  • Amor, unidad de Espíritu y propósito, ausencia de ambición egoísta y de orgullo, estimar a otros como superior a uno mismo.
  • Tomar en consideración las preocupaciones y el bienestar de otros.
  • Compasión, bondad, humildad, gentileza, paciencia, tolerancia, saber perdonar (Col.3:12-15), recordar que el modelo para alcanzar estas actitudes es Jesús.

XII. Consecuencias cuando no existe la unidad en la iglesia

La unidad en la iglesia es la fuerza, la desunión es la derrota. Aquí no cabe discriminación de ningún tipo, aquí somos todos importantes, tanto individualmente como asociados. La desunión causa divisiones, aislamientos, disconformidad, desavenencia, oposición.

Ante el peligro de la desunión, Pablo establece consideraciones que deberían prevenir la desarmonía.

A) Prevenir que se rompa la armonía

El hecho de que todos estamos en Cristo, deberíamos mantener la unidad. No se puede andar en desunión con los demás y en unión con Cristo. Si se tiene a Cristo de compañero de viaje, se es inevitablemente compañero de los otros viajantes. La relación de una persona con sus semejantes, indica a ciencia cierta su relación con Jesucristo.

El poder del amor cristiano debe mantenernos en unidad. El amor cristiano es esa buena voluntad invencible, que no sucumbe jamás al rencor ni busca más que el bien supremo de los demás.

No es una mera actitud del corazón, como el amor humano; es la victoria de la voluntad, lograda con la ayuda de Jesucristo. No quiere decir amar solo a los que nos aman; o a aquellos que nos gustan; ni a los que son amables. Quiere decir una buena voluntad invencible hasta hacia los que nos odian, los que no nos gustan y que son todo lo contrario de amables. Esta es la misma esencia de la vida cristiana; y nos afecta tanto en el tiempo como en la eternidad.

El hecho de compartir el Espíritu Santo debería guardar a los cristianos de la desunión. El Espíritu Santo une al ser humano con Dios y con los demás seres humanos. Es el Espíritu Santo el Que nos permite vivir esa vida de amor que es la misma vida de Dios; si una persona vive en desunión con sus semejantes da señales inequívocas de no tener el don del Espíritu Santo.

Debemos vivir en armonía

La existencia de la compasión humana debería guardarnos de la desunión. Como dijo Aristóteles hace mucho tiempo, los hombres no fueron diseñados para ser como lobos gruñéndose unos a otros, sino para vivir en armonía. La desunión rompe la estructura esencial de la vida.

La última exhortación de Pablo es personal. No puede haber felicidad para uno mientras sepa que hay desunión en la iglesia que le es tan querida. Si sus amigos quieren completar su gozo, que completen su comunión. No es con amenazas como Pablo se dirige a los cristianos de Filipos, sino con la exhortación del amor, que debería ser el acento del pastor, como fue el acento de su Señor.

XIII. Conclusión: Reflexión sobre la unidad en la iglesia

A) Un llamado urgente a vivir la unidad

A lo largo de este estudio hemos comprendido que la unidad en la iglesia no es una opción ni un ideal inalcanzable, sino un mandato divino y una necesidad espiritual. La unidad es el ambiente donde Dios derrama bendición, donde la iglesia crece, donde el poder del Espíritu se manifiesta y donde Cristo es visible al mundo.

También hemos aprendido que la unidad no se construye con esfuerzos humanos ni con acuerdos superficiales, sino cuando los creyentes viven en humildad, amor, mansedumbre y obediencia a la verdad del evangelio. Es una obra del Espíritu Santo, pero requiere nuestra disposición diaria a negarnos a nosotros mismos.

La pregunta final no es si creemos en la unidad, sino: ¿Estamos contribuyendo a ella o debilitándola con nuestras actitudes? ¿Estamos dispuestos a ceder, perdonar, servir y amar por el bien del cuerpo de Cristo?

Vivimos en una sociedad fragmentada, egoísta y dividida. Por eso, una iglesia unida se convierte en un testimonio poderoso del amor de Dios y de la obra transformadora de Jesucristo.

Que el Señor nos conceda la gracia de ser instrumentos de unidad, constructores de paz y reflejo fiel del carácter de Cristo, recordando siempre que amar a nuestros hermanos es una evidencia de que Dios habita en nosotros.

Sigamos adelante, tomados de la mano, firmes en la fe y unidos en el amor, para la gloria de Dios y la edificación de su iglesia.

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